La experiencia que se vive en una ciudad es totalmente diferente para las personas con algún impedimento visual (visually impaired). La movilidad para discapacitados visuales dentro de la trama de una ciudad es cada vez más un asunto que necesita atención.

Este dispositivo llamado Blind Maps, pensado como un accesorio para el iPhone, fue desarrollado en un taller de 36 horas en el Copenhagen Institute of interaction Design en Dinamarca por los alumnos del Master en Interaction Design: Andrew Spitz, Markus Schmeiduch y Ruben van der Vleuten. El curso es dirigido por los profesores Matt Cottam y Bill Verplank.

El pequeño aparato, todavía en etapa conceptual, propone una interfaz con lenguaje Braille para los botones y el uso de tecnología háptica o de respuesta táctil para la lectura del mapa. La ‘pantalla’ es una retícula de perforaciones con pequeños cilindros sensibles, conectados al GPS del teléfono y a Google Maps, que suben y bajan para mostrar las rutas.

Blind Maps, 2012. Andrew Spitz, Ruben van der Vleuten y Markus Schmeiduch

Sobre esta tecnología y específicamente en este asunto del uso de mapas por personas con discapacidad visual, ya habíamos hecho un texto llamado Diseño para invidentes: mirando conceptos de producto, donde aparecía el uso de esta tecnología aplicada en un aparato completamente dedicado a esa función.

La solución de convertirlo en un accesorio aumenta su factibilidad como producto. Al mismo tiempo, el concepto propone el uso de un código abierto (open sourcing) que permite su crecimiento y adaptación a la evolución de las ciudades y a su actualización con los sistemas comerciales de navegación en territorios basados en GPS.

El uso de lenguaje Braille fue expresamente utilizado en este proyecto, en lugar de usar audífonos con sistemas de voz y audio, para no bloquear los estímulos sonoros que forman parte de la experiencia con la ciudad. El lenguaje codificado Braille ha venido perdiendo espacio por varias razones. Básicamente las señales auditivas van ganan terreno, lo que dificulta aún más el aprendizaje de este complicado lenguaje. Lamentablemente, en algunos proyectos aparece el Braille solamente para indicar que personas con discapacidad visual pueden tener acceso, pero no porque efectivamente esté cumpliendo su propósito.

Los sistemas de señalización, desarrollados con criterios de inclusión y Diseño Universal, además de formar parte del paisaje y la piel de la ciudad, se han movido a dispositivos portables. Una migración, de códigos y señales, desde los espacios públicos hasta una interfaz más individual de la comunicación y el diálogo.

vía FastCoDesign
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Información

Copenhagen Institute of interaction Design
www.ciid.dk

Andrew Spitz – www.andrew-spitz.com
Markus Schmeiduch – www.smeidu.com
Ruben van der Vleuten – www.rubenvandervleuten.com