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Los productos llevan su tiempo para colarse en las costumbres de la gente. Muchos de ellos han sido diseñados con criterios de Diseño Universal, donde el desarrollo de producto se concentra en entornos de fácil acceso para el mayor número de personas posible, sin la necesidad de adaptarlos o re-diseñarlos de una forma especial. Lo cierto es que muy pocas veces llegan a la gente objetos o servicios con esa particularidad. Estos criterios se pierden en el proceso de diseño o terminan siendo buenas ideas que no se producen. En su libro Access by Design, una extensa de productos con criterios de diseño universal, Goerge A. Covington y Bruce Hannah se refieren al concepto de Universal Design como un caballo de Troya que permite a las personas con discapacidad  atravesar las puertas del prejuicio y el miedo. Un diseño que intenta ser inclusivo y no exclusivo. Diseño para todos.

Ya habíamos escrito sobre este tema referido a la inclusión, con el dispositivo de navegación para personas con impedimento visual Blind Maps, desarrollado durante un taller de interacción en Dinamarca. También hicimos una pequeña revisión sobre algunos conceptos utilizados en productos y dedicados personas con discapacidad visual. Hicimos referencia al proyecto Matea, una exploración de instrumentos de cocina para personas con impedimentos visuales, del arquitecto y diseñador venezolano Rodolfo Agrella. Uno de los grandes hallazgos en esta revisión, y en la información de proyectos desarrollados en la escuela de diseño industrial de Pratt Institute, es que el sistema Braille está cayendo en desuso porque las nuevas generaciones no lo aprenden y porque las tecnologías emergentes están desplazando ese complejo código utilizado por personas con impedimentos visuales. En algunos casos el sistema de lectura y escritura táctil Braille es simplemente utilizado para atender una norma o para vender un atributo descontinuado. Lo que no significa que hemos perdido nuestras capacidades táctiles.

¿Cuántos productos podemos reconocer en el mercado sin la etiqueta de la discapacidad?. Aquí hay un buen ejemplo. El Bradley Watch es un reloj de pulsera que comenzó con una exitosa campaña de fondeo en Kickstarter con la divisa El Bradley: Un reloj diseñado para tocar y ver, en agosto de 2013. Fue nominado 2014 para recibir el prestigioso premio Design of the Year que entrega el London Design Museum y recibió un Silver Award en los premios IAUD 2015, un reconocimiento que hace la International Association for Universal Design para proyectos en esta área.

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El Bradley Watch es producido por Eone, la compañía del emprendedor Hyungsoo Kim que opera en Washington DC y originalmente fundada para la fabricación de los relojes. Se trata de un proyecto desarrollado junto a David Zacher y Amanda Sim, estudiantes de posgrado en RISD – Rhode Island School of Design. Un mecanismo que utiliza imanes para conectar dos pequeñas esferas metálicas: una para marcar las horas que gravita alrededor de la circunferencia y la otra que se ocupa de los minutos y circula en la cara principal del reloj.

Un producto inicialmente diseñado pensando especialmente en personas con impedimentos visuales. Algunas soluciones en el diseño de este tipo de dispositivos utilizan el sonido como señal para informar la hora o apelan al uso del lenguaje Braille.

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El Bradley Watch explora sin distinción ni diferencia los atributos visuales y táctiles, en una pieza con un alto valor estético.

El nombre del reloj está dedicado al nadador estadounidense Bradley Snyder, que ayudó en el desarrollo del proyecto. Snyder, que perdió la vista durante su servicio en la Marina de los Estados Unidos en Afganistán, fue ganador de medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de 2012.

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El Bradley Watch, que lo pueden comprar directamente en la tienda online de Eone o en la Dezeen Watch Store, es definitivamente un producto inclusivo por la solución, aunque todavía a un precio que conspira contra las ideas del diseño para todos.

“We wanted to show that blind people have an equal desire to be fashionable and look good”.

Revisa la historia del famoso pelador de papas (potato peeler) diseñado por Smart Design en la década de los noventa, que comenzó con el diseño de un producto para personas con problemas en las manos y que generó luego la extensa línea de productos para la cocina OXO. Productos que comenzaron como soluciones específicas a los problemas de un grupo de personas y que finalmente se mimetizaron en las costumbres del público general.

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Información

Eone | Bradley Watch
www.eone-time.com