Walkman TPS-L2, 1979. Sony.

Dicen que cuando todo está bien, algo anda mal. Así surge la imagen del cambio, como una transferencia de fuerzas que impulsa el pensamiento y el comportamiento de las personas. Un recorrido desde lo que conocemos y las ideas que tenemos sobre algunas realidades, hasta un nuevo estado de cosas.

Pero, ¿cómo advertimos el cambio cuando todo está en constante evolución?. ¿Cómo es que proponemos un cambio, cuando nosotros mismos somos parte de esa transformación?. Nuestra vida transcurre entre los eventos del pasado convertidos en variables para decidir y los ajustes en forma de decisión para acontecimientos en el futuro. El presente es el espacio para los acuerdos de esa decisión.

Todos estos, pensamientos e historias, acompañan el trayecto del cuerpo. Los gestos, las maneras, las habilidades y las limitaciones naturales encuentran al paso un extenso y creciente volumen de formas artificiales que parecen también estar en continuo estado de renovación, expansión, hibridación y deceso. En ese enredo de la evolución y transformación de los productos, se habla de una ‘ecología de los artefactos’. Una analogía, meramente teórica y pedagógica, para entender algunos asuntos en las complejidades de lo artificial, pero que sin duda nos ayuda a entender las modificaciones en el tiempo de la forma de un objeto.

Rediseño del Logo para los Taxis en NY (Yellow Cabs), 2007. Smart Design.

Desde que recuerdo, las neveras han sido siempre iguales o al menos parecidas: una gran caja en forma de prisma rectangular que sirve para enfriar la comida. El tamaño lo puedo entender. Una especie de cuarto cerrado y dedicado a la conservación de alimentos con uso de energía eléctrica. Un baúl vertical que siempre está pegado a la pared. Se parece a muchos otros corotos en la casa, que tienen un pequeño cablecito conectado en la parte trasera como una cola de ratón. Este gran aparato, aunque ha sufrido importantes transformaciones en el último siglo, su fisonomía y funciones principales no han experimentado mayores cambios. Todo el interior ha sido acondicionado a las nuevas costumbres de alimentación de las personas y a la distribución de alimentos en las cadenas productivas. Importantes esfuerzos de diseño se han dedicado en la creación de productos que faciliten su mantenimiento. Empresas dedicadas al diseño y fabricación de neveras que se han preocupado con la eficiencia en los cerramientos (para que no se escape el frío) y que al mismo tiempo intentan comunicar funciones y valores sobre la superficie exterior del contenedor. Algunos cambios importantes en el uso de la tecnología han operado sobre este objeto, pero sigue siendo la misma caja que poco a poco a variado su pelaje.

Refrigerador Signature. Premio Red Dot Award: Product Design 2012.
LG Electronics Inc.

¿De que tamaño tienen que ser los cambios para que ciertamente tengan sentido?. Los testigos visibles de las transformaciones convertidas en cambios son mucho más sencillos de entender cuando la evolución ocurre en tiempos cortos. Las personas cambian sus costumbres y la tecnología abre paso a nuevas plataformas de interacción. Como lo que ha ocurrido con la música. Un fenómeno que comenzó con la reproducción de las pistas musicales en aparatos que salieron del espacio de la invención, para mimetizarse por mucho tiempo en los ambientes cotidianos en forma de mobiliario.

El Long Play, ese pequeño disco negro de vinyl, totalmente anclado en la forma de su antecesor (el gramógrafo) donde una aguja se posaba sobre un disco giratorio, durante muchos años fue lo más cercano a la idea de tener música en casa. Todo parecía continuar así, hasta que una posibilidad tecnológica, una idea inesperada y un importante músculo industrial, puso en la mano de la gente en famoso el WalkMan. En la década de los ochenta, muchos tuvimos la oportunidad de vivir uno de los cambios más importantes en la historia de la reproducción de los sonidos: la música portátil.

Ese pequeño y novedoso aparato para reproducir sonidos desde una cinta magnética, encapsulada en un arcaico y singular dispositivo plástico con pequeñas poleas que permitían el movimiento de la banda, encontró una encrucijada tecnológica y junto al LP dieron origen a un híbrido revolucionario: el Compact Disc. La combinación de la portabilidad del WalkMan, con la sustitución de la aguja del tocadiscos por un lector óptico, le dieron a la música una nueva manera de llegar a la gente. Extrañamente, las formas que acompañan los cambios llevan el lastre de generaciones anteriores. La persistencia de las formas son parte del cambio. El CD estuvo cargado de la novedad electrónica, pero lleno de la nostalgia formal del disco de pasta. Como si la inercia de las formas tuviese en jaque a las nuevas propuestas.

En muy poco tiempo, toda esta historia de artefactos, dispositivos y enredos de cables fue devastada por la descomunal potencia de lo digital. Los nuevos artefactos para escuchar música continúan siendo aparentemente los mismos pequeños contenedores, pero que ahora únicamente presentan los controles en la topografía de sus carcazas. Ya no se ven los mecanismos ni las piezas. Lo que ha cambiado es el sustrato donde yace la música, lo inmaterial, y con todo esto, los cambios en las maneras y costumbres de las personas.

La propuesta de la diseñadora koreana Jihyun Ryou para conservar alimentos sin refrigeración, 2009.

Esos cambios en la gente surgen por la presencia y presión de fuerzas externas, en forma de neveras y artefactos para escuchar música. Paradójicamente, quienes diseñan todos esos dispositivos usan como paradigma la gestualidad, lo humano convertido en actividad. Pero las neveras no cambiarán de forma y las personas de comportamiento hasta que no se produzcan las transformaciones necesarias para el cambio. Simplemente me cambio de camisa o esperamos “hasta que las fuerzas renovadoras hayan vencido las luchas contra los embates conservadores y que las grietas en las murallas de lo establecido den paso al siguiente estado”.

Ahí vamos. El cambio es el estado final de la transformación.

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Información

Publicado en diciembre de 2012 por la Revista Mono en la edición Cambio.
Ignacio Urbina Polo
Caracas, Venezuela
www.revistamono.com