Proyecto CIDA.

En 1960, el presidente brasileño Juscelino Kubitschek ya había puesto en funcionamiento Brasilia mostrando al mundo el potencial de Brasil y su capacidad de proyectarse como una potencia moderna. Probablemente imbuidos de este espíritu y con el proyecto de crear un Detroit Brasileño detrás, 13 fábricas de autos y camiones se unieron para crear un concurso que promoviera la incipiente industria automovilística brasileña. Querían mostrar al mundo que también en esa área, el país estaba preparado para definir el futuro.

Así en diciembre de 1962 se realizó el concurso Lucio Meira(*). Con un jurado compuesto por algunas estrellas del diseño automotriz del momento, Pininfarina , Ghia y Mario Fissoni de Italia, Brook Stevens de EUA, un representante de las fábricas automovilísticas, otro de la Asociación de Arquitectos y otro de los críticos de arte. El jurado tenía como presidente de honor el industrial y mecenas Francisco Matarazzo Sobrinho.

El vehículo que resultó ganador era revolucionario, pero también elegante y productivamente racional.  Muchas innovaciones que planteaba el proyecto eran radicalmente novedosas.

1° Lugar para la propuesta CIDA del uruguayo Carlos en el Prêmio Lúcio Meira en el Salão do Automóvel, São Paulo 1962.

La concepción del coche proponía crear una célula rígida y dejar que baúl y zona frontal fueran mas livianos, absorbiendo el impacto en caso de un choque. Era el origen de la “celula de supervivencia”.  
El modelo sedán incluía un limpia parabrisas trasero, por primera vez en la industria, así como un tercer  limpia parabrisas delantero para mejorar el área cubierta.

Dibujos de Carlos Luciardi para el concurso.

Un cuarto pedal para apoyar el pie izquierdo proporcionaba reposo al conductor en largos trayectos sin sacar el pie de la línea de pedales. Asientos traseros reclinables permitían modificar la configuración del vehículo. Un apoya pies para el acompañante mejoraba el confort al elevar los pies.

El convertible de cuatro plazas presentaba un segundo parabrisas para mejorar la experiencia de los acompañantes. Las líneas estilizadas y puras de la carrocería, de aspecto más europeo que de styling americano, se remataban por puertas sin manijas. Sin embargo dos pequeñas antenas retráctiles que salían de la carrocería, en la parte superior del sedán, hacían un guiño al diseño de Detroit y su concepto de diseño dinámico.

Productivamente, la carrocería admitía tanto ubicar el motor adelante o atrás previendo refrigeración a agua o aire. Un minucioso estudio de las zonas ciegas, los ángulos de ataque y de salida así como los circuitos de refrigeración y ventilación cerraban un proyecto minucioso e innovador.

La concepción desde el usuario y la resolución de todos los detalles a un nivel profesional sorprendió a todos. Al vehículo además funcionaba como un amplio sistema. Sobre una planta motriz común, resolvía una  familia de vehículos compuesta por ocho modelos, desde camionetas de reparto, pickups, rurales, sedanes y hasta un deportivo convertible.

La sorpresa fue grande cuando se abrió el sobre con el nombre del ganador. Carlos Henrique Luciardi (1935-2007), un joven estudiante de arquitectura, de Uruguay era el autor.

Como suele suceder con los concursos, el vehículo nunca entró en producción pero algunas de sus innovaciones hoy son estándares de la industria. Sin embargo, las líneas del vehículo elegantes y  equilibradas, permiten entrever las formas del que sería unos años después el primer gran éxito del diseño automotriz de la periferia.

Este concurso le valió a Luciardi la atención de la industria automovilística, un contrato con la Overland Willis donde trabajó un tiempo y participó del diseño del Willis interlagos y un concepto de jeep lunar.  También le facilitó varios contratos free lance entre ellos uno con Volkswagen de Brasil para trabajar en el concepto secreto de un vehículo nuevo, basado en la planta motriz del escarabajo, que se llamaría Brasilia.

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(*) Lucio Meira 1907-1991 fue un militar ingeniero y político Brasileño que, durante el Gobierno de Getulio Vargas, tuvo una importante participación en la Comissão de Desenvolvimento Industrial, responsable por el desarrollo de la industria automovilística en Brasil.

Todos los dibujos que aparecen en este artículo pertencen al archivo personal de Carlos Luciardi.