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Señalética. Barcelona – España.

El diseño de mobiliario urbano produce una respuesta estética, funcional y ergonómica. Está directamente conectado al uso del espacio público, a la identidad que proyecta y a los parámetros que lo limitan: regulaciones, condiciones climáticas, materiales, cultura, etc. Se necesita una particular comprensión del espacio y de lo social, así como hacer una lectura detenida de su comportamiento en el marco donde vaya a ser implantado.

En el diseño de mobiliario urbano es pertinente el enfoque de la ergonomía socializada, que toma en cuenta la relación del hombre con el contexto y participa en los procesos de concepción, proyección, elaboración y uso de entornos habitables; entendidos como los espacios que proporcionan bienestar al usuario. En el texto Equipamiento Urbano: Psicología del Espacio Público, que escribimos hace algún tiempo, pueden encontrar más información sobre este asunto.

En función del enfoque ergonómico, el color es una de las características que debe ser tomada en cuenta en el diseño de mobiliario urbano. Su condición representativa y comunicativa provoca sensaciones y reacciones. La adecuada aplicación de las relaciones e interrelaciones cromáticas fungirá como conciliador persona-medio, cuyo objetivo es brindar información y confort a los ciudadanos en su hábitat.

La comunicación se da a través de signos. Es la semiótica la disciplina que basada en el sistema cognitivo humano, analiza los elementos comunicativos, el mensaje y establece la relación entre esos elementos de significación y los procesos culturales. Los colores son elementos comunicativos de suma importancia para las masas, a tal punto que hay acuerdos del significado según su aplicación y el entorno cultural. El color es un vehículo de información, de experiencias perceptivas, sensaciones y comportamientos.

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Bancos. Barcelona – España.

Cuando se proyecta a través del color en el mobiliario urbano, hay que plantearse que entran a formar parte de ese juego cromático, factores como el ambiente y los usuarios, para dar respuestas tanto psicoperceptivas, como operativo-funcionales.

El fin del amoblado urbano es hacer más habitable y confortable los espacios públicos. Atendiendo al carácter psicoperceptivo, hay un especie de argot cromático urbano o una suerte de convencionalismo, de este modo:

– Las papeleras son verdes como símbolo ecológico y de limpieza.

– Los contenedores de basura han de distinguirse uno del otro por medio de colores si hay separación de desechos.

– Los bancos son de madera al natural por su calidez, o se pintan de verde en jardines para armonizarlo con el entorno, o son en obra limpia para mimetizarse. En todo caso proporcionan una sensación de reposo, descanso y serenidad.

– Las luminarias se consideran puntos luminosos y la señalética son puntos de información, por ello es a estos elementos que se les da importancia, se abstraen su base y estructura con grises o negros.

– Las bocas de riego son azules y las bocas de agua contra incendio son rojas.

– Los elementos dedicados a la recreación lúdica y entrenamiento físico recurren a colores brillantes.

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Contenedores de desechos. Barcelona – España.

El mobiliario urbano, a través de su cromatismo, proporciona a la gente las guías para incrementar su capacidad de discriminación y transmisión de mensajes. Además, debe ser funcional, accesible y de fácil percepción, procurando una relación confortable entre las personas y el ambiente.

“La forma es el cuerpo del color y el color es el alma de la forma”,  Karl Gerstner.

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Texto fundamentado en los documentos y artículos:

Diseño ergonómico del color: el mobiliario urbano 1993. Manuel Vélez. Universidad de Granada.

Maestría en diseño de interiores. Seminario no. 5 Ergonomia, biologia y diseño ambiental. Luis Javier Hernández Ramos. Atlantic International University. Miami, FL.

Semiótica del Color de Ingrid Calvo.