La semana pasada, el día 3 de diciembre, fue celebrado el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Esta fecha fue proclamada en la década de los ochenta por la organización Naciones Unidas, con la intención de fomentar desde las naciones la incorporación de personas con discapacidades en las actividades de la sociedad.

Ícono para indicar zonas de acceso a personas con discapacidad. Buenos Aires, 2010.

En las aceras de las ciudades latinoamericanas, igual que en muchas ciudades en todo el mundo, se pueden ver los íconos que señalizan las zonas para el paso de personas con discapacidad. Este ejemplo tan visible, de una arquitectura sin barreras, lo podemos ver actualmente en algunas aceras de Caracas, donde el ícono aparece pintado sobre la superficie de las rampas que conectan las aceras con la calle.

En esas dos imágenes: una construida con material cerámico y la que aparece pintada sobre la superficie, se exponen dos tipos de ciudad. La primera habla de una ciudad que ha podido conectar las políticas públicas y las acciones urbanas con una idea definitiva de urbanismo, una ciudad permanente. Y en la otra, a pesar que el uso de nuevas tecnologías y materiales (como las tintas de alto tráfico) posibilitan una solvencia en el cumplimiento de su propósito, esta nos cuenta sobre una ciudad que está siendo construida para el corto plazo, una ciudad efímera.

El espacio público en la ciudad es un importante ámbito para las acciones que posibiliten el libre tránsito de personas con discapacidad. Algunos términos muy conocidos han sido empleados para agrupar las acciones con miras a este propósito: Arquitectura sin barreras, Diseño para todos, Diseño universal, Accesibilidad, Design for all, Diseño inclusivo, etc.

Estos conceptos están implícitos en las herramientas y metodologías para que propician la inclusión de todas las personas, desde la concepción hasta la implantación de productos y espacios.

Diseño para Todos es la intervención sobre entornos, productos y servicios con la finalidad de que todas las personas, incluidas las generaciones futuras, independientemente de la edad, género, las capacidades o el bagaje cultural, puedan disfrutar participando en la construcción de nuestra sociedad, en igualdad de oportunidades para participar en actividades económicas, sociales, culturales, de ocio y recreativas y pudiendo acceder, utilizar y comprender cualquier parte del entorno con tanta independencia como sea posible”. (“Diseño para Todos – un conjunto de Instrumentos”. Francesc Aragall, Barcelona, 2001).

Este concepto fue acuñado a mediados de los años ochenta por el arquitecto Ron Mace, fundador del Center for Universal Design de la NC State University. “Universal design seeks to encourage attractive, marketable products that are more usable by everyone. It is design for the built environment and consumer products for a very broad definition of user.” – Ron Mace

Para la investigadora Jordana Maisel del Center for Inclusive Design and Enviromental Access de la Universidad de Buffalo en los Estados Unidos, Diseño para Todos es “el diseño de productos, sistemas y entornos que permitan continuamente  la autonomía de un mayor segmento de la población”.

En este video aparece un paseo de Gonzalo Rivas y la periodista Eva Braña por la ciudad de Sevilla: barreras arquitectónicas para las personas en silla de ruedas.

Sobre esta materia se podrían escribir cientos de páginas. El diseño orientado a personas con deficiencias tiene el reto de hacer transparente, seguro y accesible el manejo de instrumentos, los recorridos por la ciudad y el acceso a la información. En este sentido, el diseño tiene que facilitar a la mayoría de las personas la compresión de su entorno y la operación de los productos. En el caso de las barreras físicas para personas discapacitadas, como aceras sin rampas, pasamanos de seguridad, ángulos de visión, libre tránsito de sillas de ruedas en edificios, etc., ya no se justifica que no se incorporen en el proyecto los principios del Diseño Universal.

Muchos autores han registrado, en términos de antropometría, estos valores y parámetros. Por lo que no se trata de un problema de diseño y si un espacio para la decisión, para la voluntad política. Aún queda mucho por hacer. Todavía podemos ver infinidad de rayados para el paso de peatones que terminan en sus dos extremos contra el escalón que provoca la calzada: una ciudad llena de barreras.