Destrás de las puertas, en las salas de operación y parto de los centros de salud, donde los accesos están reservados a los especialistas de la vida y restringidos a los mortales, se despliegan cientos de aparatos, dispositivos, mecanismos, objetos, pantallas y envases destinados a las rutinas más rigurosas de la medicina.

Es en ese espacio de trabajo, donde el diseño está conectado con la vida en la faena de quienes su ejercicio profesional se desarrolla en la interfaz de la piel, el proyecto tiene un vasto campo. Allí hay, no solamente grandes empresas dedicadas al desarrollo y fabricación de productos en esta delicada área de especialización, sino estudios de diseño y diseñadores que dedican sus esfuerzos al diseño de productos y objetos conectados con la medicina, con la salud.

En próximas ediciones vamos a mostrar proyectos de estudios muy cercanos, diseñadores con los que he tenido la oportunidad de trabajar. Experiencias latinoamericanas con sello internacional que han desarrollado proyectos en algunos campos de la salud, como el caso de la fima MADE (México, Argentina, Usa) y HOK Innovação en Rio de Janeiro, Brasil.

De estas puertas hacia afuera: la familia, la espera. Solamente las comunicaciones y la tecnología pueden expandir de forma planetaria, lo que solamente ocurre cuando se atraviesa la puerta que divide ambas situaciones de vida: detrás del paso restringido. Es así como desde la sala de operaciones en una clínica, una imagen viaja silenciosa y velozmente en la maraña de internet, haciendo rebotes con rastro e impacto digital, para convertirse en mensajes instantáneos de contacto y sensiblidad. Así lo contó una buena amiga: “o mais louco é que abri a mensagem em meu iphone e logo vi a foto.  Que loucura é a tecnologia, não? da sala de parto para a web e para o celular……”. Lo que ella no sabía es que esa imagen fue capturada del visor de una cámara digital por el lente de un teléfono Blackberry y montada en internet, pocos segundos después de haber sido tomada la imagen original. Impresiona más todavía que toda esta historia de ciencia ficción pasada es una tontería cotidiana que ya casi ni asombra. Es la suma de acontecimientos tecnológicos de avance que no permiten ver la dimensión real de su significación. Y en este caso, queda menos visible por la impresionante fuerza de lo que esa imagen estaba comunicando: ha nacido un bebé.