El término innovación es algo que ya se ha insertado dentro del imaginario popular y sirve de palabra de moda para los diseñadores alrededor del mundo.  Sin embargo la sobreutilización del esta palabra ha llevado a pensar que todo proceso proyectual es innovador, una total panacea para resolver problemas.

Innovadores no sólo son los diseñadores sino artistas, científicos y empresarios, así como también las empresas y organizaciones. Todos de alguna u  otra manera y en distintos grados llegamos a ser innovadores.  Es un proceso directamente relacionado con la creatividad humana en la que se genera una novedad. Sin embargo existe una tendencia a relacionar el término innovación con la innovación tecnológica. Esta tendencia ha sido identificada por varios autores, pero particularmente el historiador canadiense Benoît Godin ha identificado dos factores particulares: Por un lado está la cultura de las cosas o cultura material con el desarrollo industrial a través de la tecnología mientras que por otro lado está la estructura conceptual que se formó en torno a políticas y el propio crecimiento económico. El mismo Benoit sugiere la evolución de la innovación como una ruta: imitación, invención e innovación. La innovación se sugiere entonces como el resultado de dos pasos secuenciales que durante varios siglos estuvieron contrastados, la imitación y la invención.

El término imitación es donde las artes imitan la naturaleza en algo conocido como mimesis. El arte imita la apariencia del mundo real y el artista extrae la forma del mundo natural y lo impone a un medio artificial. Hasta mediados del siglo XVIII, la imitación era presentada como una práctica positiva y los mismos artistas del renacimiento hacían uso de la naturaleza como modelo. Inclusive desde la misma Edad Media el trabajo de los artesanos era considerado el arte de la imitación de la naturaleza.

Desde el diseño, la imitación sirvió para dar acceso a bienes de lujo al disminuir los costos de producción originales. Esta práctica en la Inglaterra del siglo XVIII se reflejaba en la imitación de artículos decorativos y de vestuario. No sólo la imitación era una buena práctica pero también comenzó a ser la demostración de la invención.

De acuerdo a Theodore Levitt, uno de los académicos norteamericanos que ayudó a acuñar el término globalización, el mayor flujo de novedad no es la innovación sino más bien la imitación. Levitt sugiere que una empresa crea sus propios equivalentes de imitación de los productos innovadores creados por otros.

Pero antes de llegar a la innovación debemos pasar por la invención, que como término se acuñó durante el siglo XIV, relacionándose con la palabra descubrimiento. Desde el siglo XVI, el término invención se fue relacionando más con la creación de nuevos objetos (artefactos). Durante mucho tiempo la invención llego a significar tanto descubrir cómo fabricar pero con el paso del tiempo se generó una diferenciación: descubrimiento refiriéndose a hechos o cosas que ya existen en algún lugar mientras que la invención se relaciona con crear o fabricar cosas nuevas.

El poder creativo del inventor lo llevó inclusive a ser considerado como el genio o inclusive el héroe.  La evolución de la invención (desde la máquina o el dispositivo de Leonardo Da Vinci) a una invención tecnológica (Thomas Alva Edison como el mejor exponente), y sobre todo la comercialización de las invenciones finalmente alineó los dos términos.

Desde el siglo XIX, la invención tecnológica obtuvo un monopolio en el vocabulario debido a que se relacionaba con la cultura de las cosas o cultura material siendo las patentes que se fueron registrando testigos de este fenómeno.

La innovación es entonces la culminación de esta ruta. Un innovador no es un inventor pero un usuario, es el primer usuario de una invención. La imitación da la idea de adoptar conocimientos o tecnologías, de hecho el adoptar una tecnología ya existente es un comportamiento considerado tanto innovador como inventivo.

La innovación es un proceso más social que individual resultando de combinaciones entre dinámicas de imitación e invención pero sobre todo mezclando diversos elementos que resultan fundamentales: diseño, ciencia, materiales, métodos, capital, habilidades y gestión. La innovación requiere no sólo de llegar a generar una solución distinta (objetual o no) sino de que ésta sea utilizada y sobre todo apropiada.

Actualmente la innovación hace parte de una serie de términos que contextualizan prácticas modernas. Dentro de la retórica del discurso de la innovación se podría culminar diciendo que: La innovación vino a ser vista como un instrumento de crecimiento, y el crecimiento como la perfecta oportunidad para innovar.

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Información

The Surprising Evolution Of The Term “Innovation”

Innovation: The History of a Buzzword

MOST INNOVATIVE COMPANIES 2013: FULL LIST