Este producto es un buen ejemplo de innovación usando el diseño industrial. El llavero Free-Key es un anillo para poner las llaves y fue diseñado por la gente de Drosselmeyer Design Group, un estudio formado por los diseñadores suecos Eric von Schoultz y Joakim Norin.

Las posibilidades de desarrollo y modificaciones en la forma y función en objetos muy pequeños es bien dificil. Pero aquí hay un claro aporte del diseño en esos productos donde los espacios de trabajo aparecen como imposibles de ser modificados.

El Free-Key es un anillo de acero inoxidable de tres capas. El anillo central tiene una ligera ‘ondulación’ provocando que el aro exterior actue como una palanca sobre éste, el mismo gesto que se hace como un botón. Para los diseñadores de este concepto el llavero se abre con un solo gesto, evitando una de los minúsculos problemas cotidianos de tratar de insertar la uña para abrirlo e introducir las llaves. Norin y Schoultz lo llaman el ‘salva-uñas’ (Nailsaver).

Este producto dispara algunas conexiones interesantes. Hace algunos años hicimos esta ilustración que llamamos la “Línea de la Complejidad“. Una relación entre la complejidad de los productos y la cotidianidad.

Línea de la Complejidad. Ignacio Urbina, 1996

Este sencillo esquema permite visualizar como los productos se mueven de manera creciente en complejidad de formas y usos, en un camino determinado por el uso de tecnologías en diferentes actividades que van desde los más simple hasta lo más complejo, inversamente proporcional a su relación cotidiana y por tanto a lo más próximo a las personas que es el gesto, la gestualidad en el uso de productos.

Esta “Línea de la Complejidad”, que avanza desde el cenicero hasta los productos de más alta complejidad como los vehículos espaciales, es también una especie de mapa del territorio posible de intervención del diseño en el desarrollo de productos. Una suerte de inventario de objetos y actividades que pueden ser los tópicos para el trabajo de diseño. Aquí, podríamos reemplazar facilmente el objeto inicial con el Free-Key. Un producto donde una única función está ligada a una sola forma en un espacio mínimo.

En todo caso, estos anillos no son más que accesorios del principal actor y la mayor referencia: la llave. Arqueólogos han descubierto sistemas de seguro con el uso de llaves utilizados por los egipcios hace más de 4000 años. Los precursores de la cerradura y la llaves eran muy rudimentarias y hechas con madera. Muchas invenciones han sido desarrolladas en torno a este tema y podríamos mencionar algunas muy conocidas como el llavero, inventado por el americano G. Herluf Johnson en 1922 o la primera llave para vehículos, inventada en 1932 por Henry G.

Estas relaciones históricas apuntan a un producto que se ha convertido en un ícono, en un arquetipo del cierre: un dispositivo de abertura, que utiliza un objeto portátil para bloquear otro objeto que hace un cierre. Pero el uso de las llaves en la sociedad está en un momento de ‘recalentamiento’. Rápidamente podríamos pensar que el desbloqueo de puertas puede ser reemplazado por tecnologías digitales, que no usen objetos. Y ya comenzamos a ver como pequeños adminículos se han sumado a la convivencia con las llaves como los dispositivos de almacenaje digitales: ¿quién no tiene un “pen drive” junto a las llaves?. De alguna manera el uso de las llaves comienza a desaparecer, a pesar de haberse mantenido por tanto tiempo.

Probablemente lo más interesante de estas conexiones es el proyecto Invisible Lock (seguro invisible). Un sistema desarrollado por el profesor Tsai Yao-Pin y su equipo en el Technology and Science Institute of Northern en Taiwan. Se trata de un sofisticado dispositivo, publicado recientemente en los grandes portales de innovación, tecnología y negocios y ganador del Premio de Oro en el Taipei International Invention Show en 2011, basado en nanotecnología. Un ‘chip‘ que es capaz de rastrear los gestos de la mano en tres dimensiones y almancenarlo para su uso futuro. Una vez que esos gestos de desbloqueo se han establecido, las acciones para el desbloqueo se hace repitiendo el gesto frente a la cerradura.

No sabemos que tan cerca está este nuevo futuro que se presenta como posible, pero es interesante como están siendo utilizados los esfuerzos de investigación, en la incorporación de nuevas tecnologías, para actividades cotidianas . En el  proyecto Invisible Key se suspende el uso de objetos físicos para las acciones. Se desecha la posibilidad de la llave y por lo tanto de sus accesorios, pero se utiliza como metáfora el anillo. Los accesorios ocupan los espacios protagonistas aunque sea en la inmaterialidad del gesto y se decreta definitivamente la muerte de la llave.

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Información:

Drosselmeyer Design Group Eric von Schoultz | Joakim Norin
FreeKey