La Fresca. [imagen Marina Luna]

A finales del s. XVII, el pintor neerlandés Vincent van Gogh inmortalizó estas sillas en los cuadros Vincent’s Chair with His Pipe y Gauguin’s Armchair, analizados por el investigador canadiense David Brooks en su The Vincent van Gogh Gallery. La silla de madera con tejido de paja, fundamentalmente con fibras de anea, es una imagen que casi todos podemos reconocer.

LaFresca es una silla diseñada por Damián López y Granada Barrero, dos diseñadores andaluces que miran con gran interés la relación entre la artesanía y el diseño y especialmente “lo andaluz”. Un trabajo que busca reactivar la artesanía local y rescatar oficios que, en este mundo urbano y  globalizado, están en peligro de extinción.

Conversamos con Granada Barrero para conocer un poco más sobre LaFresca.

¿Cómo fue el trabajo de colaboración?
Durante 2013 fuimos trabajando, alrededor de unos 6 meses de reuniones semanales online y en los que visitamos a un reconocido maestro artesano de la silla de enea por la Consejería de Turismo Comercio y Deporte, Manuel Jesús Valle Díaz de Sillas del Valle, en Galaroza, casualmente un municipio de Huelva. Allí nos recibió su padre, un señor encantador, ya jubilado, que nos dio con mucho cariño todo tipo de detalles del oficio, el origen de su negocio y nos contó de como desgraciadamente ya solo vendían el stock.

¿Cómo arranca el proyecto?
Como parte de la investigación empezamos a indagar en el origen de la silla, entre las referencias apareció inevitablemente Van Gogh y también algunas referencias de la silla popular holandesa y las sillas Windsors. Como sabemos, durante siglos la silla era un objeto solo al alcance de las personas con poder y en una zona dedicada a la agricultura como Andalucía, el uso popular de la silla no se extendió hasta el siglo XIX. En Europa, la silla se incorporó a los hogares burgueses un poco antes, como gesto de refinamiento e imitación de las costumbres de la aristocracia.

¿De dónde surge el nombre LaFresca? 
Así empezamos a encontrar documentos que acreditaban el uso de este tipo de sillas en cines, en teatros, bares, ferias, en tablaos e incluso en iglesias. También, en las casas con imágenes que mostraban lugareños en las puertas de sus viviendas al anochecer tomando “la fresca”, una costumbre que perdura hoy y que evidentemente está relacionada con las altas temperaturas de Andalucía en verano. Además, tomar “la fresca” es un hecho social, que da pie a la tertulia, a la charla entre vecinos.

Sabemos que aquellos trabajos que no parten de una encomienda, son difíciles de llevar. ¿Cómo hicieron para LaFresca?
El proyecto quedó engavetado hacia finales del 2013. No encontrábamos financiación para los prototipos, ni empresa que se embarcara. El año aplicamos para la convocatoria del financiamiento que ofrece Injuve – Instituto de la Juventud en Madrid, para la creación joven y lo obtuvimos.

¿Podrías contarnos algo sobre la construcción de la silla?
Desde febrero hasta mayo de 2015 volvimos a trabajar en la silla, no encontrábamos artesanos que se atrevieran con ella, ya que para construirla debían cambiar un poco su forma normal de trabajar la fibra. Varios cambios constructivos y estructurales después, y tras muchas consultas a artesanos de media Andalucía, Damián da con un artesano en la zona de Málaga que se embarca con nosotros y sin el que el proyecto no habría visto la luz.

Y ahora, ¿hacia donde va el proyecto?
LaFresca fue galardonada con una de las “Ayudas Injuve a la Creación Joven 2014” y junto a todos los trabajos premiados, fue presentada en la exposición “La hora del diseño“, comisariada por María Alonso, editora de la revista de diseño Proyecta 56. La muestra abrió el pasado 16 de mayo y permanecerá abierta en la sala de Injuve en Madrid, hasta el 1 de julio de 2015.

Debo insistir en que este proyecto se encuentra aún en desarrollo, esta “fresca” es la primera, pero no será la última. Continuamos investigando, ahora para realizar una versión más industrializada y ‘seriable’, pero donde también haya trabajo con fibra natural.

Gracias al trabajo de diseñadores y profesionales interesados en las relaciones posibles entre la artesanía y el diseño, muchos saberes, tradiciones y técnicas podrán mantenerse en el tiempo. Una difícil labor que opera en terreno sensible.

Solamente a manera de cierre, no podíamos dejar de pasar que el diseñador y artista Cornelis Zitman, un holandés radicado en Venezuela, diseña en la década de los cincuenta una línea de muebles con estructuras de madera que tenían asientos y respaldos tejidos con fibras de enea o anea y que aparecen en el catálogo de la exposición Cornelis Zitman. La década del diseño / 1947-1957.

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Información

Damián López | LeBlume
www.leblume.es

Granada Barrero Studio
www.granadabarrero.com

[imágenes de Marinamluna]