Elipse, 1982. Mauricio Klabin, Brasil

Probablemente una de las cosas más interesantes del diseño es su naturaleza difusa y extremadamente flexible a los discursos, a las miradas y a las experiencias personales. Esto ocurre cuando diseñamos un producto o cuando lo usamos o simplemente cuando lo tenemos. También, cuando se construyen relatos sobre ellos o se ensamblan los elementos históricos de su procedencia, de sus significados.

De lo anterior, aparecen frases tan trilladas como: ‘objetos de diseño’. Expresiones que han levantado mucho polvo entre los teóricos y especialistas, pero también han ayudado a reconocer en algunos productos ciertas propiedades singulares. Para muchos, un “objeto de diseño” es lo que ahora les ha dado por llamar “objetos inteligentes”, para mucho otros, simplemente productos caros para una minoría.

La lámpara Eclipse, diseñada en 1980 por el diseñador, fotógrafo e ingeniero mecánico carioca Mauricio Klabin (1952 – 2000) es uno de estos “objetos de diseño” que se vino en la maleta desde Brasil a principio de los noventa. Un objeto definitivamente inteligente.

Esta luminaria, en versiones de mesa y de techo, solamente fue puesta en producción en 1982, cuando el diseñador consiguió reducir los costos de producción y el precio final de venta al público. “Los objetos diseñados tienen que ser accesibles. No es pertinente hacer con un proyecto que sólo media docena de personas pueden comprar“, Mauricio Klabin.

Eclipse, formas con luz. foto: Louise Maciel, Brasil

Se trata de una fantástica lámpara que cuando se abre, la pantalla describe una geometría en espiral y permite graduar la luz. Una cinta plástica continua fijada en dos puntos a una estructura esquelética mínima permiten la sujeción en varias posiciones. Para su transporte y almacenamiento la lámpara se colapsa hasta quedar completamente plana.

Klabin, hijo de una familia que son dueños de una de las industrias de papel más importantes de Brasil que llevan su nombre, aprovechó esa plataforma para desarrollar objetos. La Eclipse es parte de una línea llamada Cocoon (capullo), una clara búsqueda con analogías biológicas. La pieza luce como las espirales de la concha del Nautilus.

Geometría de la concha del Nautilus

En 2006 la Eclipse, en su conocido empaque con forma de “caja de pizza” que habla del precio del producto, fue seleccionada para formar parte de la colección permanente del MoMA. La lámpara es fabricada actualmente por la gente de Objekto, una iniciativa para la promoción y divulgación del trabajo de diseñadores brasileños en Europa y Usa.

La periodista e historiadora del diseño Ethel Leon, en su libro “Design brasileiro – quem fez, quem faz“, publicado por la Senac en 2005, anota que hay “un gran parecido con el modelo Moon Lamp, desarrollado por Verner Panton en 1960″. Efectivamente las coincidencias formales son evidentes, pero una importante diferencia e innovación en la Eclipse es el uso de esa ‘cinta’ continua que conforma el cuerpo de la pantalla, que supera al modelo de Panton en términos de costos de producción y describe una forma más orgánica durante sus transformaciones.

Moon Lamp, 1960. Verner Panton

Fabio Novembre desde Milán en su Blog ioNoi ya hizo evidente esta comparación, en las imágenes que publica bajo el nombre Echoes: Lunar Phases y donde aparece un otro proyecto en 2007 que utiliza el mismo principio. Lo que no deja duda que las ideas están en el ambiente, mucho más cuando se trata de un arquetipo como el espiral: arquetipos de la forma. Aquí hacemos la misma comparación, pero con un trabajo aún mucho más reciente de 2003.

Elipse, 2003. Andreina Díaz – Daniel Bracchi. Taller de Diseño Tridimensional. Prodiseño, Escuela de Comunicación Visual y Diseño, Caracas

Verner Panton, Moonlamp, 1960 | Mauricio Klabin, Eclipse, 1982 | Andreina Díaz – Daniel Bracchi, Espiral, 2003

Esta configuración de anillos concéntricos que giran sobre un eje es muy conocida. Pero mucho más cercanas al modelo de Verner Panton es la línea de lámparas del diseñador francés Henri Mathieu, desarrolladas a principio de los años setenta y fabricadas con ‘cintas’ de alumnio.

Henri Mathieu, circa 1970

El trabajo de este diseñador brasileño, fallecido a la edad de solo 48 años, dibuja perfectamente las aproximaciones entre la ingeniería y el diseño, especialmente en el territorio de productos cotidianos y objetos para el hogar. Mauricio Klabin también diseñó muchas piezas de mobiliario y otros productos que vamos a revisar en otra entrega.

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Información

Objekto
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