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Cada vez más asistimos a la aparición de emprendimientos que, a diferencia de la producción tradicional de bienes, tienen en común un aspecto: hacen una incorporación intensiva de diseño desde su origen. Quizás por nacer desde fuera de organizaciones más burocráticas, conservan ese espíritu innovador que surge del liderazgo fuerte de un concepto que llega al producto conservando su esencia. Por otra parte, la accesibilidad a la tecnología que antiguamente era solo accesible por parte de pequeños equipos especializados, hace posibles productos altamente sofisticados que nacen de una empresa pequeña.

Une ejemplo de esto es Lily, el dron (drone) que se presenta como la re-invención de la cámara de video | fotos. Lily se plantea, incluso en su comunicación, no como un dron sino como una cámara de acción. Allí radica la potencia de su concepto. Es un producto que nace directamente desde la experiencia del usuario.

Surgida de un laboratorio de robótica en UC Berkeley, el primer prototipo fue creado utilizando las plataformas de código abierto Raspberry Pi y Arduino. A diferencia de los drones tradicionales, que son dispositivos de vuelo robotizado a los que se les incorporan accesorios, Lily nace de la comprensión de las necesidades de dos grupos de usuarios, los early adopters de los drones de bajo costo como los DJI Phantom y de los usuarios de cámaras de acción como la ubicua GoPro.

En ese sentido Lily descubre un grupo que tiene la necesidad o el deseo de filmar actividades desde una perspectiva aérea, en condiciones extremas, y le quita toda la complejidad implícita en la comprensión de la tecnología.

El enfoque desde la ingeniería de producto podría haber sido desarrollar un dispositivo que permita una cantidad de opciones de configuración de posicionamiento y vuelo al tiempo que fuera lo suficientemente robusto como para sobrevivir a estas situaciones extremas. Esto hubiera resultado en desarrollar un dispositivo de vuelo, uno de control manual y un dispositivo de captura de imágenes.

Si bien existen productos que  dominan el segmento y han definido los estándares de la categoría que hizo posible popularizar los drones, estos presentan cierta barrera de ingreso propia de los productos complejos. El análisis de la experiencia de uso de estos productos demuestra que son productos frágiles, en alguna medida complejos de utilizar, presentan una dificultad ‘sinestésica’ que necesita de cierto entrenamiento, aterrizarlos puede ser riesgoso para el dispositivo y es necesario que quien lo navega conozca una serie de conceptos de cierta complejidad.

Lily toma todas estas complejidades, los puntos de falta de continuidad de la experiencia de usuario, y las transforma en las características principales de su producto. No tiene un control manual complejo, es más bien una robusta follow camera. Se puede llevar fácilmente, es a prueba de agua y volarlo es tan simple como arrojarlo al aire y definir un patrón de rastreo. Quizás algunos extrañen una posibilidad de control mayor sobre el producto, pero es un producto que por su facilidad de uso seguramente abra nuevas posibilidades de registro de la acción.

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Pero Lily no sería el producto design intensive que mencionamos si solo se hubiera parado en la experiencia de usuario. El diseño implica atender a la globalidad del producto. Lily cuida el concepto no solo en la tecnología interna, sino también en la morfología del producto que se presenta con ciertas reminiscencias antropomórficas que apuntan a hacerlo más amigable, sin descuidar un aspecto hig tech (con la terminación en negro mate y aluminio pulido) que inspira confianza en sus capacidades técnicas.

La definición en la historia de la compañía parece ser clara al respecto:

Our mission is to release human creativity by inventing tools that allow for effortless expression. We believe that great products are built with a clear purpose.

Algo similar hizo una vez Kodak cuando tomó una cámara de fotos y la redujo a su mínima expresión, llevándola a un caja de cartón con un visor y un disparador mínimo. La Brownie no tenía las mismas propiedades que una cámara ‘profesional’, pero permitió a un gran número de personas la posibilidad de registrar sus momentos, que de otra manera sería incapaces de utilizar una cámara. La fotografía no sería hoy lo que es sin ella.

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Un diseño de producto que parte de un buen conocimiento de quienes lo usan, que pone primero al usuario y ubica a la tecnología como un fin para conseguir lo que el usuario desea y no al revés; generalmente logra esto: productos innovadores y disruptivos.

Como casi siempre ocurre, llegar a un producto simple es algo muy complejo y si bien la promesa del producto se hizo pública en mayo de 2015, en el sitio web de Lily aún se sigue prometiendo una pre-orden.

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Información

Lily Camera
www.lily.camera