En el paisaje cotidiano, una buena cantidad de objetos no sufren importantes transformaciones en su forma a menos que ocurra un verdadero cambio en su funcionamiento, en la tecnología que utilizan. La idea del ‘techo tecnológico’, en algunos productos, ayuda a entender porque nos acostumbramos tan fácilmente a las formas o porque asumimos que los productos han tenido y tendrán esas formas que conocemos.

La línea de ollas Flare Pans transforma radicalmente la imagen que tenemos de estos utensilios de cocina. Las formas que provienen del diseño de sistemas de refrigeración de alta eficiencia, para motores a reacción de última generación, fueron aplicados aquí por el profesor de ingeniería de la Universidad de Oxford Dr. Thomas Povey, para producir una olla que calienta la comida 40% más rápido que en las ollas tradicionales. Esta eficiente línea fue desarrollada en conjunto con el fabricante británico Lakeland.

Las piezas de aluminio fundido vienen con un mango de acero inoxidable y aletas cónicas en su perímetro. Estas aletas, una tecnología llamada FIN-X, dirigen el calor producido por las llamas desde el fondo de la sartén y luego lo distribuyen hacia los lados. Con estas formas se aprovecha toda la energía que normalmente se desperdicia en las ollas convencionales y se puede alcanzar una temperatura de cocción 34% más rápido, con 28% menos de energía.

El Dr. Povey, que también es alpinista ha dicho que esta invención fue estimulada por el largo tiempo que tarda el agua para llegar a hervir en grandes altitudes. Junto a un grupo de sus alumnos, le tomó tres años de experimentación, con diferentes propuestas, antes de llegar a la fase de comercialización de esta línea, estará disponible en el mercado británico el próximo mes de agosto.

Uno de los primeros prototipos de la línea Flare.

En otros productos, también de uso cotidiano, podemos ver la presencia de estas aletas en las superficies que funcionan como disipadores de calor, un recursos frecuente en el enfriamiento de componentes electrónicos. La empresa Philips, líder en el desarrollo de productos con tecnología LED, lanzó hace algunos años una singular y eficiente línea de bombillos con estas características, que fueron inmediatamente seguidos por la competencia.

Esta incorporación tecnológica en productos, con el uso de formas eficientes, pone en evidencia el impacto del ahorro de energía en los objetos cotidianos. Al mismo tiempo que ‘sube la vara’ en la percepción de productos que  generalmente son considerados ‘verdes’.

Nos parece un fantástico ejemplo de como la forma, en su carácter de eficiencia funcional, produce una innovación localizada en la base del ciclo de la huella de carbono (carbon footprint), una de las formas más sencillas que hay para medir la marca que deja una persona sobre el planeta en su cotidianidad y su devenir.

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Información

Dr. Tom Povey  |  Osney Thermo-Fluids Laboratory. University of Oxford
www.eng.ox.ac.uk

Lakeland
www.lakeland.co.uk