Ya hemos escrito algunas cosas en este espacio sobre las alimentación y diseño, proyecto y gastronomía. Con esto vamos a comenzar una sección de recursos para estos temas. Y aprovechamos para comentar este proyecto sobre la conservación de los alimentos.

A pesar de que buena parte de nuestra cotidianidad se mueve en relación a los alimentos, hablamos de ellos todos el tiempo, pero no conocemos la mejor manera de conservarlos o simplemente le dejamos ese problema a la tecnología. Trasladamos la responsabilidad de la preservación a uno de los aparatos más necesarios de la vida diaria pero, paradójicamente, también uno de los que más contribuyen al deterioro ambiental: la nevera.

Estos y otros fueron los argumentos de la diseñadora coreana Jihyun Ryou en 2009 en su Tesis de Maestría, en la Design Academy Eindhoven, Holanda. En su página explica las motivaciones del proyecto, que van más allá de la conservación de lo alimentos. “Se trata del rescate del conocimiento oral tradicional y la posibilidad de traer esos saberes a lo cotidiano. Con los objetos de la vida cotidiana el diseño puede introducir el conocimiento oral tradicional en la vida de las personas, a través de su experiencia de uso. Los objetos hacen evidente el conocimiento invisible“.

Las verduras y las frutas siguen viviendo aún después de ser sacadas de la planta. Mantienen la respiración, tomando el oxígeno del aire para producir dióxido de carbono, vapor de agua y calor. Con la regulación de la temperatura y la humedad es posible retardar esta respiración y ganar mayor tiempo en el almacenamiento.

En esta serie de pequeños estantes de madera, la diseñadora asiática propone el uso de diferentes técnicas de conservación. Cada componente explora una práctica tradicional, ahora en un soporte algo más contemporáneo.

Simbiósis entre papas y manzanas

“Las manzanas emiten una gran cantidad de gas etileno, que tiene el efecto de acelerar el proceso de maduración de frutas y verduras, cuando se  mantienen unidas con las manzanas. Cuando se combina con las papas, las manzanas evitan que salgan brotes”.

Tubérculos enterrados en vertical

“Manteniendo las raíces en una posición vertical permite que el organismo ahorre energía y permanezca fresco durante más tiempo. Esta plataforma ofrece un lugar para que se coloquen con facilidad, utilizando arena. Al mismo tiempo, la arena ayuda a mantener la humedad adecuada”. En esta disposición se utiliza una técnica muy antigua para la conservación de alimentos bajo tierra (Root Cellar)

Humedad en frutas y vegetales

“Tendemos a pensar que el calabacín, la berenjena, el pepino, etc, son biológicamente vegetables. Pero son frutos. Este contenedor les da un espacio para estar fuera de la nevera. También, con el ritual de cambiarles el agua todos los días mantienen frescos”.

Sequedad para las hierbas

“El arroz absorbe fácilmente la humedad. El contenedor de especias con arroz dentro de las especias ayuda a mantener seco el interior”. Debajo de la tapa de corcho, un depósito de arroz para absorber la humedad que podría modificar las propiedades de hierbas y especies.

Respiración de huevos

“Un huevo tiene millones de agujeros en su concha, que absorbe el olor y el contenido alrededor de sí misma muy fácilmente. Esto crea un mal sabor si se mantiene en la nevera con otros ingredientes y alimentos. Este componente proporciona un lugar para los huevos fuera de la nevera. También la frescura de los huevos pueden ser probados en el agua: los más frescos son los que más se hunden”.

En este video, Jihyun Ryou comenta algunos aspectos del proyecto.

Ryou no descarta el uso de la nevera, pero trabaja con la idea de rediseñar el espacio doméstico en relación a la demanda de la alimentación, en lugar de tomar la vía del rediseño de la comida para satisfacer los electrodomésticos. Este proyecto, con una respuesta formal sencilla se monta sobre la hegemonía de la llama ‘cadena de frío’, donde la nevera es el último eslabón. Pero también, asume que la refrigeración artificial ha modificado radicalmente nuestra relación con los alimentos y no necesariamente para bien.

Estos objetos inteligentemente sencillos usan las técnicas de preservación de alimentos tradicionales y abonan el campo para la exploración de productos con esta operación de proyecto. Esta colección es una posible respuesta en términos de objeto, de una temática muy extensa conectada directamente con la conservación de la energía. La construcción en madera de estos prototipos asoman una nostalgia en el uso de materiales tradicionales para el inventario de ‘corotos’ que habitan en las cocinas. Al mismo tiempo, una paradoja del propio tema: rescatar  la tradición partiendo de la postura frente a lo nuevo, para crear objetos que ya están cuestionados.

De cualquier manera, en estos artefactos hay uso de la inteligencia para crear cosas cercanos, en lugar de crear objetos inteligentes, asépticos y desconocidos.

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Información:

Jihyun Ryou
Shaping traditional oral knowledge – Save food from the fridge
www.savefoodfromthefridge.com

Design Academy Eindhoven
www.designacademy.nl