Paraboloide Hiperbólico en la forma de las papas fritas. Pringles Chip Potato. P&G. Fredric Baur, 1956

La geometría es la herramienta de los diseñadores. Todas las disciplinas que se conectan con el proyecto utilizan las posibilidades matemáticas que ofrece la geometría y la topología en el desarrollo de las formas. El conocimiento de geometría es una garantía para la configuración del mundo físico. Las figuras geométricas, desde los sólidos platónicos hasta los algoritmos que calculan las nuevas geometrías generativas, han sido y son utilizadas para configurar la morfología de objetos. Algunas de ellas se han convertido en casi una marca. Así vemos el cubo como se apoderó en gran medida del discurso de la modernidad.

Sólidos Platónicos o poliedros regulares: tetraedro, cubo, octaedro, dodecaedro e icosaedro

Pero otras geometrías, menos puras y más rebeldes, han sido también inmortalizadas en íconos del diseño y de la arquitectura. Este es el caso del Paraboloide Hiperbólico o ‘Hypar‘, una superficie reglada alabeada generada por el movimiento de una generatriz rectilínea que se apoya sobre dos directrices rectilíneas que se cruzan, manteniéndose siempre la generatriz, paralela a un plano director. La superficie es de doble curvatura anticlástica, es decir, las dos curvaturas principales tienen su concavidad en direcciones opuestas, en oposición a las superficies sinclásticas o cupuliformes, en que las curvaturas principales van en la misma dirección. Esta figura es también conocida como ‘silla de montar’. Una superficie obtenida al girar una parábola respecto de su eje.

En los trabajos del arquitecto español-mexicano, Félix Candela (1910-1997), el “maestro de las cubiertas de hormigón” llevó al extremo las posiblidades estructurales de estas formas curvilíneas inversas, a través de finas estructuras laminares, con encofrados de madera, armado sencillo y vaciado de concreto.

01 Capilla Palmira. Cuernavaca, Mexico, 1959. 02 Cubierta del restaurante de L'Oceanogràfic de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia, España. Félix Candela

Modelo geométrico del Hyper. Félix Candela

En el diseño industrial podemos ver una aplicación del Paraboloide Hiperbólico en la Panton Chair, del diseñador danés Verner Panton (1926-1998). En esta silla ‘monoblock’, las ventajas estructurales de esta geometría fueron inteligentemente aprovechadas por el diseñador como una adaptación del Hypar: estructuras ligeras de alta resistencia y economía de material.

Panton Chair. Verner Panton

Modelo digital de un Paraboloide Hiperbólico o 'silla de montar'

Las grandes discusiones sobre el diseño industrial han derivado principalmente de los principios que gobiernan las formas y los propósitos de los objetos y productos. En la frase moderna “la forma sigue la función” de  Louis Henri Sullivan (1856 – 1924), se establece uno de los paradigmas más importantes de la disciplina. Esta frase, que ha consumido 100 años de reflexión en el diseño, coloca el dipolo forma-función como eje central de una diatriba conceptual respecto al origen y creación de las formas en el diseño, en la arquitectura, en la ingeniería. De una lado, la forma como resultado ulterior y conclusivo. Y en el otro vértice, la función como el propósito y la responsabilidad de las formas. Esta función ha dejado de ser tan simple como la prestación de los objetos en el diseño y ha transitado por frases como ‘form follows emotion‘ y más recientemente ‘form follows experience‘.

De cualquier manera, la experimentación con las formas sigue siendo el campo de los diseñadores. Aquí la geometría juega un papel crucial. Por esta razón, el oficio del diseñador siempre estará anclado en la primera parte del dipolo, en la forma. Y es allí donde hay que encontrar las configuraciones que den respuestas nuevas, claras, eficientes y sustentables a las demandas de este mundo cambiante, en forma de productos, de sistemas.