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Las ideas e imágenes sobre robots no son nada nuevas. Desde las máquinas de Leonardo Da Vinci en el siglo XIX, hasta el avanzado y complejo desarrollo de drones de última generación, los robots han estado siempre presente entre nosotros, pero las formas humanoides aparecieron a principios del siglo XX. La potente imagen de la mujer mecánica Maria, creada en 1927 por Fritz Lang en la película Metrópolis, se ablanda a mediados del siglo con los escenarios de robots serviles descritos en algunos relatos de la ciencia ficción. Así que no solamente se trata de sirvientes robotizados como la mascota inteligente para el hogar Jibo o las aspiradoras de Dyson. Las nociones de inteligencia artificial, especialmente en sistemas capaces de ‘aprender’ (heurística), han permitido una importante plataforma para el desarrollo de un futuro acompañado por robots.

De esta manera, los sistemas artificiales inician sus actividades a partir de nuestras prescripciones.  Lo que aparece en estas imágenes habla de diminutas máquinas voladoras y de las infinitas posibilidades que podemos tener si combinamos el vuelo con la escala de los objetos. Más cerca del uFR (Micro Flying Robot) el primer micro-robot volador diseñado por la Epson en 2004, con el tamaño de una taza de café, controlado por Bluetooth y basado en una tecnología de micro-mecatrónica. Este pequeño helicóptero de apenas 10 gramos de peso fue diseñado para actuar como una cámara voladora durante desastres naturales.

Recientemente, en 2012, el proyecto RoboBee intenta replicar el vuelo de insectos voladores como la mosca y las abejas para crear un robot miniatura. Este trabajo fue desarrollado por los estudiantes Kevin Y. Ma., Pakpong Chirarattananon, Sawyer B. Fuller y Robert J. Wood, dentro de un proyecto que lleva un grupo de investigadores de la Harvard School of Engineering and Applied Sciences (SEAS) y el Wyss Institute for Biologically Inspired Engineering de Harvard. La revista Science publicó en 2013 el resultado de este trabajo: Controlled Flight of a Biologically Inspired, Insect-Scale Robot.

Las moscas se encuentran entre las criaturas voladoras más ágiles en la Tierra. Para imitar este juego aéreo en un robot de tamaño similar requiere diminutas de alta eficiencia componentes mecánicos, que plantean retos de miniaturización que se rigen por las leyes de fuerza de escala, lo que sugiere soluciones no convencionales para la propulsión, el accionamiento y la fabricación. El RoboBee fue desarrollado con músculos de vuelo de alta densidad de potencia con componentes piezoeléctricos (que producen electricidad con la deformación) y una metodología de fabricación capaz de producir mecanismos submilimétricos y articulados.

Los prototipos fueron fabricados con una morfología similar a la de una mosca a escala. En el RoboBee el vuelo artificial está controlado por un flujo de información que le permite hacer maniobras básicas. Los resultados de este proyecto arrojaron validaron un importante conjunto de innovaciones en relación al vuelo.

Esta solución, surgida de los campos de la ciencia y la ingeniería aplicada podría, además de las obvias salidas de vigilancia o control en áreas de desastres naturales, perfectamente incrementar los índices de polinización de la plantas, que finalmente tendrán un importante impacto en la producción de alimento en el planeta. Especialmente en estos tiempo cuando el Marketing Ambientalista está en plena ebullición.

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En la interesante tensión que se crea cuando se discute sobre el verdadero rol del diseño, especialmente el de los diseñadores en relación al trabajo de la ingeniería o de la ciencia, aparecen estos fantásticos proyectos que ayudan consolidar la idea de que la tecnología es para el beneficio de la gente, en un continuo diálogo de diferentes disciplinas.

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Información

Wyss Institute
www.wyss.harvard.edu

SEAS  | Harvard School of Engineering and Applied Science
www.seas.harvard.edu

 

POrtada foto

PHOTO COURTESY OF KEVIN MA AND PAKPONG CHIRARATTANANON