El diseño de objetos para la mesa, llamado Tableware o Tabletop, es un gran tema. Probablemente, uno de los antecedentes y pistas más importantes para esa nueva relación que surge con mucha fuerza entre el diseño y la gastronomía: el Food Design. De esta relación aparecen dos perspectivas fundamentales: aquella que se refiere a los artefactos y herramientas que se utilizan en la preparación de los alimentos y la que se produce con el uso de objetos y productos, en el contacto con la gente.

Serie C | Vajilla es el inicio del sistema de productos utilitarios diseñados por Rodolfo Agrella, que parten de los preceptos establecidos por el venezolano Manuel Antonio Carreño Muñoz (1812 – 1874) en su Manual de 1853. En el Manual de Carreño, como es conocido el texto, se establecen las normativas y códigos sociales sobre los buenos modales y la urbanidad de la época a fin de relacionarse correctamente dentro del contexto social, convirtiéndose este compendio en referencia Latinoamérica de la correcta estructura protocolar y de etiqueta. Estudiados los lineamientos del Manual, Rodolfo Agrella reinterpreta de manera contemporánea sus artículos y desarrolla el set de servicio de 6 piezas ejecutadas en porcelana, brindando una nueva manera de entender el protocolo, gracias a la concepción de la codificación gráfica de la cubertería. Agrella desarrolla patrones demarcados en cada pieza de la vajilla, donde se indican -con su espíritu siempre lúdico- la correcta ubicación de los cubiertos luego de haber ingerido los alimentos. La Serie C | Vajilla, como herramienta educativa, busca reconciliar las dinámicas de la mesa dentro de la sociedad actual, recuperando los modales bajo la perspectiva contemporánea.

Sobre algún antecedente de productos que hayan utilizado el Manual de Carreño como base del trabajo, Agrella nos comenta: “productos de diseño industrial no, y menos en Venezuela. Durante el proceso de investigación encontré muchísimas publicaciones y versiones de nuevos manuales, pero nunca algo que aplicara los preceptos. La Serie C, parte del nicho que el manual deja a libre interpretación”.

¿Cómo nace este proyecto y cuanto tiempo transcurrió desde su inicio hasta lo que vemos en las imágenes?
Todo parte del querer retomar la mesa, los valores educativos de la conversación durante la comida y prestar atención al acto de comer, a estar presente. En este caso eso se logra mediante la intervención gráfica de la vajilla, pero luego pasa a otras superficies, como irás viendo a medida que se realicen los lanzamientos de toda la línea Serie C. Además me parece importante que el difusor más importante de la etiqueta y las buenas costumbres haya sido un venezolano, así que en pocas palabras, me baso en una tradición olvidada, retomada desde lo contemporáneo. El proyecto como idea, lleva casi 3 años, desde los primeros bocetos y el inicio de la investigación, hasta la fase final del lanzamiento de las vajillas.

¿La Serie C se está produciendo?. ¿Cómo ha sido el proceso de la construcción de prototipos?
Claro! se produce y vende! He tomado la autogestión como punta de lanza dentro de mi Estudio de Diseño LabA-ca y nosotros mismos contactamos a la empresa que posee la fórmula de porcelanas que más nos convenía en términos de color, calidad y durabilidad. A partir de allí se experimentó con todo tipo de piezas clásicas y acabados contemporáneos, para finalmente producir esta versión en porcelana blanca intervenida con negro.

¿Qué esperas que ocurra con este proyecto en términos de visibilidad y ventas?. ¿Crees que se trata de piezas de series cortas o te imaginas que podría estar en tiendas de consumo masivo?
El espíritu de toda la Serie C es llegar a las masas. Es una línea de productos comunicativos, educativos y sin pretensiones, contrario a lo que una lectura superficial podría reflejar de la serie. Las expectativas están en que se convierta en referencia nacional e internacional, al concluir el lanzamiento de toda la línea de productos: vajillas, manteles, mesas y cubiertos. A eso apunto.

Rodolfo Agrella utiliza como base una vajilla clásica que el fabricante ya tenía dentro de su sistema de producción y le hace algunos ajustes. Entre otros, una modificación formal en las ‘orejas’ de la taza y una mayor abertura de la ‘boca’. Igualmente, un ajuste en el diámetro del plato de sopa. La vajilla de formas robustas y sencillas sirve de soporte para un sistema gráfico singular.

El proyecto es una interpretación visual de un manual de uso en objetos de uso cotidiano. Una mirada al Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, una obra que llegó a tener repercusión internacional creada por el caraqueño Manuel Antonio Carreño Muñoz a finales del siglo XIX, en plena presidencia de José Gregorio Monagas. Manuel Carreño, músico, pedagogo y diplomático venezolano, fue el padre de la reconocida y notable pianista venezolana Teresa Carreño.

Tan absurda creencia conduce a prescindir de una multitud de reglas que, estando fundadas en los principios inalterables de la delicadeza, la propiedad y el decoro, pertenecen indudablemente a la etiqueta general y absoluta; y hace sacrificar a cada paso la belleza, la dignidad y la elegancia, a una comodidad que no acierta nunca a concebir el que ha llegado a acostumbrarse a proceder en todas ocasiones conforme a los preceptos de la urbanidad. Manual de Carreño.

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Información

Rodolfo Agrella
www.rodolfoagrella.com | www.rodolfoagrella.blogspot.com