En aquellas ideas, convertidas en productos, que incentivan los procesos de construcción parecieran estar claros los beneficios tanto en el desarrollo de la creatividad individual, como en las posibilidades de negocios más robustos con la creación de familias, líneas y sistemas de objetos. Pero también, en el diseño de productos que puedan ser desarmados están presentes las mismas prerrogativas.

A comienzo de los años 90 comenzó a utilizarse el concepto “Design for Disassembly” (DFD – Diseño para el desensamblaje o desmontaje) para designar aquel diseño donde se plantea que el objeto pueda desmontarse fácilmente y reciclarse una vez que su vida útil haya finalizado. Un concepto paraguas que tiene como objetivo diseñar productos que, además de ser eficientes en materia de proceso de ensamble, fácilmente desarmados para fines de reuso de componentes o reciclado, permita atomizar el producto para conocer la composición de cada material utilizado.

Con este concepto, la gente de  Core77, con el aval de Autodesk y iFixit, realizaron en 2012 la segunda edición del Concurso Internacional “Design for (your) Product Lifetime”, para estudiantes y recién graduados de las áreas de diseño, arquitectura e ingeniería. El reto fue el diseño de dispositivos inteligentes (smart) y ambientalmente responsables.

La competencia recibió más de 200 propuestas y en diciembre de 2012 fueron anunciados los ganadores del concurso. Muy grato conocer que el 2do. lugar fue para el proyecto Smarter Phone, una propuesta del equipo formado por la arquitecta Rocío García Ramos y el diseñador Bernat Lozano, quienes se conocieron en el Máster en Diseño y Desarrollo de Producto de Elisava (Escuela Superior de Diseño e Ingeniería) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona.

Smarter Phone es un proyecto que revisa y propone soluciones en los espacios de la ingeniería de producción, donde la disciplina del diseño industrial hace sus aportes desde el uso del producto, desde los usuarios. Para conocer un poco más de este proyecto conversamos con Rocío y Bernat.

¿Cuánto tiempo llevó el desarrollo del proyecto y cómo fue el proceso de trabajo hasta enviarlo para el concurso?

Debíamos “Rediseñar un producto cotidiano para que tuviera un mayor ciclo de vida y un menor impacto medioambiental”. Tras un intenso estudio sobre cuáles eran los dispositivos que generaban mayor ‘basura electrónica’. Debido a su diseño hermético y su difícil reciclado y desensamblado y a su desecho antes del final de su vida útil, el aparato que nos llamó la atención por generar mayores problemas fue el teléfono celular. Para nosotros, diseñar un teléfono móvil que diera una solución a este gran tópico global era un auténtico reto. Nunca habíamos diseñado un móvil y no estábamos familiarizados con ese mundo. Sinceramente, plantearnos el rediseño del teléfono nos asustó un poco. Además, se trata de un negocio que mueve mucho dinero, donde empresas muy importantes están desarrollando cada día nuevas propuestas. No parecía un terreno donde podíamos aportar alguna propuesta realmente interesante.

Lo primero que hicimos fue analizar el desensamblaje de los dispositivos actuales, revisando diversos tutoriales de sustitición de piezas en teléfonos y desmontando un par de móviles. Lo hicimos con nuestros propios teléfonos (¡siguen funcionando!). Este pequeño estudio nos ayudó a dar con la clave: el teléfono debe ser más intuitivo, fácil de abrir, desensamblar, reparar, sustituir sus componentes y reciclar. Además, comprobamos que en muchos móviles, los componentes están dispuestos por capas, algo que nos ayudó posteriormente en la ideación de nuestro sistema de apertura desplegable. Debido a que muchas personas desechan sus teléfonos móviles antes que se dañen, siemplemente porque compran otros con algunas mejoras de resolución de pantalla, mejor cámara, etc., pensamos que sería fantástico que en lugar de desechar un móvil completo, se pudieran actualizar por componentes. Así se amplia el ciclo de vida del producto, se optimizan las piezas y se potencia la personalización tanto interna como externa, creando un dispositivo a la medida de su dueño. Nos fijamos en otros productos existentes que funcionaban de ese modo, como el gabinete del computador, que permite un acceso fácil a todos su componentes y un usuario medio puede llegar a montar uno entero o repararlo cambiando las partes que necesite.

Para nosotros, la noticia de haber sido elegidos segundo lugar en este concurso internacional, fue una grandísima sorpresa. Sabíamos que habíamos hecho un gran trabajo, pero lo que ha sucedido desde entonces ha sobrepasado nuestras expectativas. Autodesk nos ha apoyado muchísimo, publicando nuestro proyecto en el “Autodesk Sustainability Workshop” y consiguiéndonos una publicación en GOOD.is. Hace un mes se volvieron a poner en contacto con nosotros, para animarnos a presentar el Smarter Phone al EYE50, un concurso auspiciado por Intel. Así que les debemos a ellos, junto a todas las personas que nos han apoyado difundiendo nuestro trabajo, este último gran éxito.

¿Qué nos pueden comentar sobre la formación en diseño de productos de Elisava? El Master de Diseño de esta Escuela lo cursan personas con diferente formación profesional, ¿cómo ha sido esa experiencia?

Elisava nos has dado una muy buena preparación, entre el profesorado hay excelentes docentes y profesionales, apasionados de su trabajo y esa es una muy buena combinación. No sólamente imparten una docencia de calidad, sino que no han dudado en ayudarnos en todos nuestros proyectos, tanto dentro como fuera de la Escuela, siempre que lo hemos solicitado. Elisava hace honor a su reputación como una de las mejores escuelas de diseño.

La expriencia de trabajar con personas con distinta formación es muy enriquecedora, te da otras perspectivas sobre como afrontar los proyectos. En un principio, Elisava exige una titulación de diseñador, ingeniero o arquitecto, pero en casos excepcionales entran otras personas, previa entrevista para evaluar que sus aptitudes y actitudes estén al nivel exigido en los Másters.

El  Jurado Internacional de la competencia seleccionó para el 1er. lugar dos proyectos: The Easy Access Computer Monitor (Mmonitor de Computador de Acceso Fácil) de los diseñadores Gabriel Nicasio, Praneeth Pulusani y John Zakrzewski de Rochester Institute of Technology y el proyecto Repairable Microwave (Microondas Reparable) de Marshall Jamshidi estudiantes del Savannah College of Art and Design. El tercer lugar fue otorgado a David Ngene de Rhode Island School of Design por el proyecto Able Modular Headphones (Audífonos Modulares Activos). Pueden revisar los tres proyectos ganadores, así como algunas menciones que fueron entregadas, en la página de Core77: WINNERS of the Design For (Your) Product Lifetime Student Challenge.
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Información

Rocío García Ramos Sevilla, 1985
Arquitecta por la Universidad de Sevilla y Máster en Diseño de Producto por la Escuela Elisava de Barcelona. Con dos años de experiencia en el campo de Gestión Patrimonial dentro de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Galardonada con el segundo premio del Concurso Nacional de Diseño “SESIENTA” en 2010 y seleccionada “Talento emergente” por el periódico “El País” en 2012. Premio al mejor producto de marca de la empresa de calzados “El Naturalista” a principios de 2013. Editora del blog sobre diseño y arquitectura: La arquitectura del Objeto

Bernat Lozano Rabella Barcelona, 1984
Graduado en Diseño de Producto por la Escuela Elisava en 2007. Finalizó el Máster en Diseño de Producto de Elisava en julio de 2012. Con una trayectoria profesional multidisciplinar, ha desarrollado proyectos en áreas desde el diseño gráfico hasta retail. Bernat ha realizado múltiples proyectos de identidad corporativa, hasta el diseño y desarrollo de estructuras efímeras, incluyendo diseño de producto. Actualmente es diseñador en el equipo de I+D de Vilagrasa e imparte clases de diseño de exposiciones itinerantes para la Diputació de Barcelona.  www.bernatlozano.com