Ball Chair. Eero Aarnio, 1963

El uso de materiales plásticos compuestos en productos es bastante reciente. Este uso ha sido muy explotado por las industrias manufactureras desde principios del siglo XX. Especialmente utilizado en la fabricación de cascos de embarcaciones, en la industria aeroespacial y luego en productos de uso exterior por sus características de resistencia e impermeabilidad. En la medida que surgen nuevas fórmulas y composiciones, el plástico reforzado con fibra de vidrio (fibre-reinforced plastic – FRP) o más conocido como Fiberglass fue un material que creó nuevas posibilidades para los diseñadores. Sobre esta materia hay mucha información en internet, bibliografía especializada e innumeras aplicaciones.

Por sus atributos de plasticidad para crear formas y sus bondades estructurales, la fibra de vidrio reforzada con resinas plásticas fue uno de los materiales favoritos de los diseñadores modernos y también utilizados por diseñadores contemporáneos. Junto a la madera y los tubulares de acero, el Fiberglass también forma parte del repertorio de materiales utilizados por la industria del mueble, especialmente  el diseño de mobiliario para uso exterior.

Hemos querido contar un poco de la historia de este material con un producto que habla del diseño sin ningún rodeo: la silla. Los asientos son probablemente los objetos más conocidos como el estandarte del diseño industrial. Aunque no representan de modo alguno todo el espectro que abarca la disciplina, el diseño de sillas tiene algunas aristas que lo convierten en uno de los grandes temas del diseño: un producto masivo, con estructura capaz de resistir una persona en faena y muy cotidiano. Las sillas pueden contar muchas historias del diseño, aquí cuentan la historia de un material: el Fiberglass.

La Chaise. Charles and Ray Eames, 1948

Charles and Ray Eames diseñaron La Chaise en 1948 para un concurso de diseño del MoMA, inspirados en la famosa “Floating Figure” del escultor francés Gaston Lachaise. Un trabajo de sintesis formal de una obra de arte convertida en pieza utilitaria. El material, junto a el oficio del diseño, dió como resultado uno de los símbolos del diseño orgánico, del mueble moderno.

Rocking Chair (RAR Rocking Armchair Rod Base). Charles & Ray Eames, 1950

La colección Rocking Chair fue una línea de sillas con conchas de plástico reforzad desarrolladas por Charles y Ray Eames a final de la década de los cincuenta para la firma Herman Miller. Estas conchas plásticas, que luego pasarían a tener diferentes bases, fueron también presentadas en el MoMA para el concurso “Low Cost Furniture Design” (Diseño de mobiliario de bajo costo). Millones de copias han sido realidas de esta colección y actualmente, el material moldeado de las conchas ha sido sustituido por plásticos como el polipropileno que resultan más cómodos y más amigables con el ambiente.

Tulip Chair. Eero Saarinen, 1955 – 1956

La Tulip Chair fue desarrollada por el conocido diseñador industrial y arquitecto americano nacido en Finlandia Eero Saarinen en 1955 y 1956, para la firma Knoll, New York. Esta silla es definitivamente uno de los íconos más importantes del diseño moderno. Especialmente la forma de la base de la Tulip Chair ha sido influencia para miles de bases de sillas en todo el mundo.

Elda Lounge Chair. Joe Colombo, 1963

Por su parte, el diseñador italiano Joe Colombo también hizo uso de este material en algunos de sus proyectos. Elda Lounge Chair, 1963, es parte de la colección Vitra Design Museum. Colombo desarrolla una pieza que sirve de base para una gran butaca con asientos de cuero.

Pastil Chair. Eero Aarnio, 1967

También, el diseñador finlandés Eero Aarnio diseñó en 1963 la conocida Ball Chair (foto: A. Schiemann) y en 1967 la Pastil Chair. En 1968 el diseñador recibió el American Industrial Design Award y ese mismo año el New York Times escribió en relación a estas dos sillas: “the most comfortable forms to hold up the human body“.

Muchos otros diseñadores, como el alemán radicado en los Estados Unidos Valdimir Kagan (1927), han utlizado la fibra de vidrio en el diseño de colecciones completas de mobiliario. La principal razón en el uso de este material radica en la flexibilidad y posibilidades de moldeado. “It’s liberating“, expresó Kagan en una nota de la revista Metropolis.

Panton Chair. Verner Panton, 1959-1960

Otra de las piezas que ha marcado una pauta en el diseño de sillas monobloc, y que ya reseñamos en este espacio (50 años de la Panton Chair: forma convertida en signo), en la silla Panton Chair, del diseñador danés Verner Panton.

En las décadas de los setenta y los ochenta, el Fiberglass continuó siendo una material muy utilizado para el diseño de mobiliario. Posiblemente, los mayores atractivos para su uso son las posibilidades de producir pequeñas series de productos, bajo un proceso casi artesanal, pero que permite implementar el diseño industrial. La producción de un molde, para la reproducción de piezas, es la clave de la producción seriada.

Felt Chair. Marc Newson , 1989

En 1989, el diseñador australiano Marc Newson desarrolló para la firma Capellini la Felt Chair. Conocido por su enfoque futurista y el rigor en sus proyectos, este prolífico diseñador ha tenido influencias particularmente de los italianos Joe Colombo y  Achile Castiglioni. Su formación en la escultura le ha permitido diseñar piezas como esta, donde ejecuta con mucha solvencia el manejo de las superficies curvas, propias del proceso de Fiberglass.

Hara Chair. Giorgio Gurioli, 2002

Otra pieza que explota el material es la Hara Chair del diseñador italiano Giorgio Gurioli para la firma Kundalini. Por sus formas sinuosas se le conoce como la silla bio-energética. El fiberglass está tratado con un proceso de rayos ultravioleta, que aumenta su resistencia a los cambios de temperatura.

Orchid Chair. Christian Flindt, 2007

Las nuevas generaciones de diseñadores de mobiliario también han sido seducidos por el este proceso y material. La Orchid Chair, del diseñador danés Christian Flindt, fue presentada en el año 2007 en el espacio llamado Gran Danois, una iniciativa auspiciada por la industria del mueble de Dinamarca dentro de la Feria Internacional del Mueble de Milán.

En 2005, el diseñador inglés nacido en Israel Assa Ashucah, considerado uno de los 50 diseñadores más importantes de Inglaterra, diseñó una silla totalmente fabricada en fibra de vidrio reforzada llamada la 501 Chair. Esta silla para ‘sentarse de pié’ es una pieza de su innumerable producción de objetos que exploran la curva y el modelado como principio formal y funcional.

En 2008, la silla Terminal 1 del diseñador francés Jean-Marie Massaud, para la firma italiana B&B Italia. Un espectacular concha que descansa sobre una estructura metálica y está recubierta de material sintético.

Sputnik. Shea Springer and Tim Karoleff, 2009

Algunas de las sillas más recientes fabricadas con Fiberglass están impregnadas de los preceptos modernos. El trabajo cuidadoso en la conformación de superficies curvas y el uso de materiales y procesos que aportan una calidad de durabilidad. Este es el caso de la silla Sputnik, de los diseñadores Shea Springer and Tim Karoleff, fundadores de la firma Ampersand, proponen esta fantástica silla desarmable. Dos piezas de Fiberglass son acuñadas con piezas de madera a una estructura de aluminio fundido.

Gaudi Chair. Bram Geenen, 2008

Gaudi Chair. Bram Geenen, 2007

Para terminar, la Gaudi Chair, del diseñador holandés Bram Geenen, presentada hace algún tiempo en este espacio Taburete Gaudí: Gaudi Stool, es un buen ejemplo de la utilización de nuevos procesos de fabricación basados en materiales compuestos. En este caso, una aplicación de las potencialidades de resinas reforzadas con fibras de carbón, aquí desarrolladas con técnicas de prototipado rápido y no en moldes.

Aunque se trate de otro proceso de fabricación totalmente distinto, hay una conexión evidente en el diseño de objetos que utilizan la curva y las superficies alabeadas como principal característica de su forma, donde se combinan las posibilidades estructurales con las prestaciones en términos de uso.