Una de las “fortunas” de los envueltos en el campo del Diseño Industrial es la libertad que tenemos de dibujar (o no) esa línea que define las fronteras del producto que creamos. ¿Qué es nuestro producto?: ¿una experiencia?, ¿un objeto?, ¿una máquina?, ¿un proceso de manufactura?, ¿una combinación?. Es nuestra tarea definir éstas líneas, justificarlas, pensarlas, redefinirlas. Diseñarlas.

El caso de la colección Functional 3D Printed Ceramics de Olivier Van Herpt es un claro ejemplo de como el diseñador funde el proceso de manufactura con el objeto final, el resultado de esa fundición es lo que llamamos “producto”. Herpt decide vendernos piezas de cerámica creadas a través de un innovador proceso de impresión 3D; la forma y función en este caso son tan importantes como el proceso productivo, pues el mismo queda fijado en la intención, propósito e identidad del producto.

Todo empezó cuando este diseñador holandés buscaba producir vajillas de cerámica con tecnologías de impresión 3D de baja escala. Se dio cuenta que los materiales de impresión disponibles no eran seguros para ser utilizados en objetos que estuvieran en contacto con alimentos. Además, la dimensión de los equipos con esta tecnología limitaban sus diseños a tamaños que no permitían producir piezas funcionales y de “escala humana”.

Van Herpt, después de 2 años de pruebas, diseñó su propio equipo de impresión a gran escala que se alimenta de una extrusora de material cerámico (que también diseñó). La impresora estilo Delta se diferencia de una impresora habitual que se mueve sobre rieles y que sigue planos cartesianos, éste estilo inusual usa tres rieles con brazos de barras paralelas sobre una base triangular, éstos sostienen y dirigen la boquilla de la extrusora. La impresora diseñada por Herpt es capaz de producir objetos de hasta 80 cm. de alto y 40 cm. de diámetro, ubicando filamentos cerámicos de distintos calibres, capa tras capa, con un alto nivel de precisión.

Como resultado, este diseñador que opera en Eindhoven presentó en la última edición del Milan Design Week una atractiva colección de vasijas de cerámica, con intrincadas interacciones geométricas y curvas alargadas, que normalmente sólo podrían ser alcanzadas por procesos artesanales. En este caso, los mismos volúmenes complejos son una fachada que esconde la estructura que evita que tales formas colapsen durante su producción.

Con estos ensayos y sus resultados nos preguntamos que tan lejos podemos dibujar esas fronteras. ¿Son estos experimentos los que terminan expandiendo cada vez más el alcance del diseño?, y como consecuencia, ¿son ellos los que logran que la disciplina, en un ejercicio ‘darwiniano’, se adapte y sobreviva?.

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Información

Olivier Van Herpt
www.oliviervanherpt.com