La industria automotríz basada en la tecnología del motor de combustión interna es una especie que tiene sus días contados. Cien años han servido para mover el mundo. Los conceptos que preocupan a las civilizaciones modernas han sido moldeados en buena parte por el desarrollo del transporte: la movilidad, las comunicaciones, el dipolo privado-público, la propiedad privada.

Hoy, el discurso más explosivo sobre el futuro de la sociedad se encuentra en las cuentas sencillas y planetarias del contraste entre el crecimiento de la población y los recursos disponibles para su evolución natural. Especialmente el vehículo automotor de uso individual en las ciudades, a dejado de ser una posibilidad de transporte para convertirse en un objeto personal de lucha diaria por la sobrevivencia.

Tratando de escribir sobre este tema de los carros, surgen millones de conexiones que podrían convertirse en tópicos de discusión. Especialmente si se colocan sobre la mesa situaciones de contraste como el diseño de vehículos para uso personal e individual (transportation design o car design) vs. la discusión del uso de transporte público para las ciudades. Pero, caminando ayer en una acera de Brooklyn encontré este pequeño vehículo estacionado en una salida de un conjunto residencial.

Vehículo eléctrico fabricado por e-ride industries

Esta empresa produce vehículo pequeños urbanos y eléctricos. Ninguna intención de entrar en la competencia de la gran industria del automovil. Un nicho de mercado muy específico que permite mucha flexibilidad en la producción y distribución de vehículos. La empresa e-ride industries produce varios modelos y son fabricados con chasis de aluminio, carrocería de Fiberglass y motores de 72 volts.

Es evidente que el uso de energía eléctrica en vehículos es una tendencia en crecimiento, especialmente las grandes compañias ha desarrollado carros híbridos (gasolina + electricidad) que permiten sobrevivir en una transición del uso de nuevas formas de energía.

La forma de este vehículo, sus rasgos ‘militares’ con aristas marcadas, me hizo recordar el famoso Gurgel en Brasil. Una idea de carro ‘100% brasileiro’ que nació en el interior del Estado de São Paulo en 1969, en la cabeza del ingeniero João Augusto Conrado do Amaral Gurgel. Después de mucho trabajo, con varios modelos fabricados, la empresa cerró sus puertas a mediados de la década de los noventa. Gurgel, quien siempre estuvo en contra del uso de etanol como combustible alternativo, no consiguió sobrevivir a la competencia de las grandes marcas. Todas las acciones, individuales o de estado, recibieron un mensaje muy poderoso de este emprendimiento automotríz en el diseño y fabricación de vehículos en latinoamérica. Un mensaje que acompañó durante tres décadas el esfuerzo de Gurgel: ¿Será posible diseñar, fabricar y comercializar vehículos en América Latina?.

Gurgel 280-M, el primer carro completamente brasileño

Son muchas las vertientes que aparecen en relación al futuro de la industria automotríz. Pero mientras las tecnologías se estabilizan y de alguna manera consiguen consenso, el trabajo con las formas y las posibilidades funcionales de estos productos recorrerá caminos diferentes.

Entre el styling y la eficiencia, lo público y lo privado, lo individual y lo masivo, lo analógico y lo digital, las presiones más importantes en el desarrollo de vehículos no surgen precisamente de las áreas técnicas o de producción, sino de la gente, de las personas. Es la sociedad, en su dinámica como grupo, que marca un crucial impacto en la evolución de las formas y de las tecnologías. Este video, “Esta vaga não é sua nem por um minuto” (Este puesto no es suyo ni por un minuto) de Bruno Siqueira y producido por la agencia de propaganda TheGetz en la ciudad de Curitiba, Estado de Paraná en Brasil, forma parte de una campaña para la concientización del uso de vehículos en relación a las personas con discapacidad.

Situaciones como esta, una acción de guerrilla comunicacional con razgos de activismo, se generan por el uso desproporcionado de los vehículos en las ciudades. El vehículo propone retos en la forma, en la tecnología, pero definitivamente serán moldeados por su uso, por su participación activa como elementos y herramientas del desarrollo de la sociedad. Una convivencia ética tendrán que asumir para sobrevivir como objetos de la civilización, para conseguir espacios sustentables posibles. Probablemente el vehículo no está en jaque, pero si es un sector de alta discusión que atraviesa todos los vertices de esta humanidad.

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Información:

Gurgel Motors