The North Face Universal Collection: diseño universal desde la diferencia

Acceso frontal ampliado y estructura autoportante que facilita el ingreso y la orientación en el interior de la carpa. (imagen: The North Face)

La Universal Collection de The North Face introduce el diseño universal en el desarrollo de equipamiento para actividades al aire libre. Más que una línea de productos, plantea una pregunta que hoy atraviesa el diseño: ¿cómo proyectar considerando, desde el inicio, la mayor diversidad de condiciones posibles?

La colección incorpora estos principios en carpas, sacos de dormir, mochilas y accesorios, no como una respuesta a necesidades específicas, sino como una forma de replantear la experiencia en entornos naturales.

Diseño universal: para todos desde condiciones específicas

El término Diseño Universal fue acuñado a finales del siglo XX por el arquitecto y diseñador de productos estadounidense Ronald Mace, en un momento en que la accesibilidad comenzaba a abordarse como una capa adicional del proyecto: adaptaciones posteriores, soluciones normativas, ajustes que corregían aquello que no había sido considerado desde el inicio.

Más allá de su trabajo como diseñador, Mace tuvo un papel activo en el desarrollo de políticas públicas en Estados Unidos, participando en la formulación de estándares de accesibilidad y en la consolidación de marcos regulatorios como el Chapter 11X del California Building Code, uno de los primeros códigos de accesibilidad en el país. Estas iniciativas no solo transformaron la práctica del diseño, sino que sentaron las bases para una legislación más amplia, que culminaría años después en el Americans with Disabilities Act de 1990, extendiendo estos principios al conjunto de la vida pública.

Su trabajo contribuyó a trasladar estas preocupaciones desde el ámbito disciplinar hacia una dimensión institucional, donde la accesibilidad comienza a entenderse como una condición estructural del entorno construido.

Esta dimensión normativa introduce una pregunta que sigue vigente: ¿cómo se traducen estos principios, desarrollados en el ámbito regulatorio, en objetos producidos a escala industrial? Más allá de su incorporación en códigos y leyes, el diseño universal enfrenta el desafío de integrarse en sistemas de producción, donde decisiones técnicas, económicas y de mercado redefinen su alcance.

Mace propone un cambio de enfoque. En lugar de diseñar para un estándar y luego resolver sus limitaciones, plantea comenzar desde aquellas condiciones que históricamente han quedado fuera. En ese sentido, lo “universal” no se refiere a algo global o masivo, ni a un diseño que utiliza todo el mundo, sino a una forma de proyectar que incorpora, desde el origen, una diversidad de capacidades y situaciones. Más que buscar un promedio, el diseño universal comienza en los extremos.

Ejemplos como el pelador de papas desarrollado por OXO en 1990 —pensado al principio para personas con artritis— terminan siendo más cómodos para cualquiera. Casos como el reloj Bradley, que permite leer la hora a través del tacto, o empaques que pueden abrirse con una sola mano, muestran cómo lo que surge como respuesta a una condición específica puede convertirse en una mejora general.

En di-conexiones, esta relación ha sido explorada en distintos momentos: desde el pelador de papas hasta la inyectadora en Cimzia, o en Diseño urgente, donde la necesidad activa soluciones que luego se integran a la vida cotidiana. Lo universal no simplifica la diversidad; la incorpora desde el inicio.

Interior de carpa con umbral bajo y apertura amplia que permite el acceso con distintos dispositivos de movilidad. (imagen: The North Face)
Detalle de tiradores de mayor escala y puntos de tracción que permiten operar la carpa con menor esfuerzo y mayor precisión. (imagen: The North Face)
Sistema de armado con uniones simplificadas y codificación visual que reduce la complejidad en el montaje. (imagen: The North Face)

De los deportes paralímpicos al entorno cotidiano

Muchas de estas aproximaciones han tenido su origen en contextos donde la relación entre cuerpo y objeto se vuelve crítica, como el deporte adaptado y los Juegos Paralímpicos. Su origen suele situarse en 1948, con las competiciones organizadas por el neurólogo Ludwig Guttmann en Stoke Mandeville, Inglaterra, inicialmente concebidas como parte del proceso de rehabilitación de veteranos de guerra. En 1960, en Roma, se celebran los primeros Juegos Paralímpicos oficiales, marcando el inicio de una plataforma internacional donde el cuerpo, la tecnología y el entorno entran en relación directa.

Desde entonces, los Juegos han evolucionado de un enfoque centrado en la rehabilitación hacia una estructura deportiva de alto rendimiento, con estándares técnicos, mediáticos y organizativos comparables a los Juegos Olímpicos. Este desarrollo ha estado acompañado por avances en materiales, prótesis y equipamiento, así como por una mayor visibilidad de distintas capacidades en el espacio público.

Aquí, la necesidad no solo impulsa soluciones; redefine las condiciones del diseño. La interacción entre cuerpo y objeto deja de ser una adaptación puntual para convertirse en un campo de exploración.

La Universal Collection se sitúa en ese desplazamiento. No presenta objetos diseñados para un grupo específico, sino que traslada aprendizajes de contextos especializados hacia situaciones cotidianas. Lo que antes era adaptación, aquí se convierte en criterio de diseño.

Saco de dormir con apertura lateral extendida que permite una entrada más directa y mayor rango de movimiento. (imagen: The North Face)

La colección: simplificar la interacción

Fundada en 1966 en San Francisco, The North Face es una de las empresas más influyentes en el desarrollo de equipamiento para actividades al aire libre, con presencia global y una fuerte asociación con la exploración y el deporte de montaña. En un mercado muy competitivo —donde conviven marcas como Patagonia, Arc’teryx o Columbia— la incorporación de criterios de diseño universal introduce una capa distinta dentro de una industria centrada históricamente en la performance.

Desarrollada en colaboración con deportistas vinculados al deporte adaptado, la colección introduce decisiones que no dependen de la sofisticación tecnológica, sino de la claridad en la interacción.

Entre los elementos más relevantes:

  • cierres magnéticos que reemplazan cremalleras
    eliminan la necesidad de alineación precisa y fuerza manual, facilitando el uso en condiciones de frío o con movilidad reducida
  • tiradores de mayor escala y superficies táctiles
    amplían el rango de agarre y permiten una manipulación más intuitiva, incluso sin apoyo visual
  • estructuras de armado más intuitivas en carpas
    reducen la cantidad de pasos, simplificando el proceso de montaje en condiciones variables
  • accesos ampliados que facilitan el ingreso y la salida
    disminuyen la restricción del movimiento corporal y permiten una interacción más fluida

Estas decisiones responden a situaciones específicas —movilidad reducida, menor destreza manual, frío o baja visibilidad—, pero al mismo tiempo simplifican la experiencia para cualquier persona. La operación del objeto se vuelve más directa, menos dependiente de precisión o fuerza. En lugar de añadir complejidad, el diseño elimina fricción.

La colección se inscribe en una lógica ya presente en otros objetos analizados en di-conexiones, donde soluciones desarrolladas desde condiciones específicas terminan redefiniendo el uso general. Lo que comienza como respuesta a una necesidad concreta se convierte en una mejora extendida. La diferencia aquí es de escala: estos principios se trasladan a una industria global, donde el diseño no solo resuelve la interacción, sino que reconfigura las condiciones bajo las cuales se produce y se distribuye.

El caso de Universal Collection también refleja un cambio dentro de esta industria. Tradicionalmente orientada a la performance y la especialización, comienza a incorporar criterios de accesibilidad como parte del desarrollo de producto.

Este desplazamiento no redefine únicamente el objeto, sino también la forma en que se entiende la experiencia. La figura del “explorador” deja de ser homogénea para abrirse a múltiples formas de relación con el entorno.

Mochila con puntos de acceso ampliados y elementos de agarre visibles que facilitan la manipulación en distintas condiciones. (imagen: The North Face)
Calzado con apertura extendida y tirador posterior que facilita el calce sin necesidad de ajustes complejos. (imagen: The North Face)

Diseñar desde la diferencia

También es necesario leer este tipo de propuestas con cierta distancia crítica. El diseño universal, al integrarse en estructuras industriales de gran escala, corre el riesgo de convertirse en un atributo dentro del discurso de marca. La inclusión aparece como valor, mientras que las condiciones estructurales de acceso —económicas, geográficas o culturales— permanecen, en muchos casos, sin modificarse.

La Universal Collection puede entenderse tanto como un avance en términos de diseño, como una señal de cómo la industria incorpora nuevas sensibilidades dentro de su propio marco productivo. Más que introducir una nueva categoría de producto, aquí se propone un desplazamiento en la forma de pensar el diseño. Frente a una lógica basada en el promedio, plantea una aproximación que parte de la diferencia para construir lo común.

El diseño universal no se limita a resolver problemas de accesibilidad. Funciona como una herramienta para cuestionar los supuestos desde los cuales se proyectan los objetos. No se trata de diseñar para todos, pero decidir desde dónde se diseña.

Información

www.thenorthface.com

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