Sonnenglas® Light Carafe: luz solar portátil y diseño responsable desde Sudáfrica

Desde las antiguas velas portátiles hasta las lámparas de aceite y las modernas linternas solares, la historia de la iluminación portátil ha estado profundamente ligada a la movilidad, a la seguridad y a la vida cotidiana. Mucho antes de que el petróleo iluminara las noches, fueron las velas —transportadas en faroles o protegidas por cubiertas de vidrio o metal— las que ofrecieron una solución para desplazarse en la oscuridad. Esa necesidad generó objetos específicos como los snuffers, diseñados para controlar una tecnología que hoy consideramos obsoleta, pero que durante siglos definió el ritmo de la vida doméstica.
La posibilidad de llevar una fuente de luz allí donde se necesita ha sido, desde tiempos remotos, una herramienta fundamental para la humanidad. Hoy, esa portabilidad se redefine con tecnologías limpias, diseño responsable y narrativas reconstruidas en las últimas décadas que hablan de sostenibilidad, autonomía y acceso.
El poder de transformar un recipiente en luz
El proyecto Sonnenglas® Light Carafe, reconocido con el iF Design Award 2025, representa una propuesta singular: convertir una simple botella de vidrio en una luminaria solar en una operación de doble proósito. Lejos de tratarse de un solo producto, la Light Carafe es una colección de distintas formas y tamaños —inspiradas en recipientes clásicos para líquidos—, con capacidades que van desde 500 ml hasta 1000 ml. La palabra carafe proviene del francés y originalmente se refería a las botellas sin asa utilizadas para servir agua o vino, lo que le confiere un carácter doméstico, familiar y universal.
Cada carafe está fabricada con vidrio reciclado soplado a mano, siguiendo un proceso artesanal desarrollado en colaboración con la reconocida fábrica Ngwenya Glass, en Suazilandia. El recorrido del material comienza con la recolección y clasificación de botellas descartadas, que son limpiadas, trituradas y fundidas en hornos alimentados con aceite de cocina reciclado. Todo el proceso depende de fuentes de energía sostenibles y está profundamente arraigado en el trabajo comunitario. Como describe Sonnenglas®, «cada etapa, desde el soplado hasta el pulido final, exige no solo habilidad artesanal, sino también trabajo en equipo». Los artesanos de Ngwenya necesitan cerca de un año de formación para dominar la elaboración de una Light Carafe, un esfuerzo que da como resultado un objeto que reúne utilidad, belleza y progreso social.



Este enfoque forma parte del compromiso estructural de Sonnenglas® con el comercio justo y la producción ética. Como miembro verificado de la World Fair Trade Organization (WFTO), la empresa mantiene una estructura de empleo local en Johannesburgo que prioriza la capacitación, la equidad y la sostenibilidad.
SOMO®: un pequeño módulo solar que lo cambia todo
La luz en las botellas es posible gracias al sistema SOMO®, un pequeño módulo solar que funciona como linterna independiente o como accesorio temporal. En la colección Light Carafe, este dispositivo sustituye la tapa de corcho cuando se desea usar la botella como lámpara, sin comprometer su función como contenedor de líquidos. Esta posibilidad de intercambiar funciones —de servir agua o vino a convertirse en fuente de luz— se logra gracias a la autonomía del módulo, que se inserta y retira con facilidad.
La colección ha sido diseñada para ser compatible con dos versiones del sistema: el SOMO® y el SOMO® Mini. Ambos modelos comparten una estructura compacta, resistente al agua y equipada con panel solar, luz LED de bajo consumo, encendido táctil y batería recargable. El SOMO ofrece una intensidad de 60 lúmenes y puede mantenerse encendido hasta 24 horas con carga completa, mientras que el SOMO Mini, más pequeño, alcanza los 40 lúmenes y una autonomía aproximada de 20 horas.
Gracias a su diseño robusto pero ligero, estos módulos pueden utilizarse de manera independiente o integrarse en frascos, carafes u otros recipientes compatibles, ampliando las posibilidades de uso más allá del objeto original. Esta solución modular permite que la gente configure su fuente de luz según el contexto.


De lo portable en otras luces
La iluminación portátil y accesible es un tema que nos ha interesado en distintos momentos desde di-conexiones. En 2015 reseñamos la Suli Lamp, un proyecto chileno que propuso un pequeño módulo solar adaptable a botellas plásticas PET. Con una lógica abierta y replicable, la Suli fue concebida para llevar luz a comunidades rurales sin acceso a la red eléctrica, funcionando también como herramienta educativa y promotora del uso consciente de la energía.
Un ejemplo distinto, pero igualmente potente, fue el de Shake Your Power, liderado por la percusionista británica Sudha Kheterpal. Tras una inmersión en comunidades rurales de Kenia, donde el uso de lámparas de queroseno resulta nocivo para la salud y el medio ambiente, desarrolló Spark: un artefacto híbrido entre lámpara y maraca. Al agitarla, se genera energía suficiente para encender una luz LED o cargar pequeños dispositivos, integrando música, energía limpia y autonomía.
Más recientemente, en el marco de la Caracas Design Week, acompañamos al diseñador catalán Àlex Jiménez durante un taller de diseño de luminarias sostenibles. La actividad se llevó a cabo en las instalaciones de la Academia de Diseño UCAB/Prodiseño, con el patrocinio del Parque Cultural Hacienda La Trinidad. Allí se exploraron estrategias de economía circular aplicadas a la luz: reutilización de materiales, procesos accesibles y diseño centrado en la función y el contexto.
Luz y materia: una mirada crítica
La Sonnenglas Light Carafe es un ejemplo de cómo el diseño puede ser una herramienta para iluminar con sentido. Más allá de su forma refinada y su tecnología simple, encarna valores de sostenibilidad, participación y adaptación.
También vale la pena pensar en las complejidades detrás de los materiales y tecnologías que se usan. El vidrio reciclado, por ejemplo, es un material noble y reutilizable, pero para transformarlo se necesitan temperaturas muy altas —más de 1400 °C—, lo que implica bastante consumo de energía y emisiones. A eso se suman los componentes electrónicos y las baterías recargables, que hacen posible una luz autónoma y eficiente, pero que también dependen de materiales —como el litio o el cobalto— difíciles de extraer y complicados de reciclar. Todos estos factores entran en juego cuando hablamos del ciclo de vida de un objeto, incluso si su diseño parte de una intención sustentable.
Diseñar responsablemente implica iluminar también estas zonas grises: entender los materiales, cuestionar sus procesos y explorar nuevas formas de producir con conciencia.
Información
Sonnenglas®
www.sonnenglas.net
Ngwenya Glass
www.shop.ngwenyaglass.co.sz














