Iris van Herpen en el Brooklyn Museum: moda, naturaleza y fabricación postdigital

(imagen: Brooklyn Museum)
El trabajo de Iris van Herpen ocupa un territorio particularmente singular dentro del diseño contemporáneo: un espacio donde moda, ciencia, arquitectura, fabricación digital y naturaleza dejan de funcionar como disciplinas separadas. La exposición Iris van Herpen: Sculpting the Senses, inaugurada recientemente en el Brooklyn Museum de Nueva York, confirma precisamente eso. Más que una retrospectiva de moda, la muestra funciona como una exploración sobre cómo el cuerpo humano puede convertirse en interfaz entre tecnología, materia y sistemas naturales.
Nacida en 1984 en Wamel, una pequeña localidad de Gelderland, en los Países Bajos, Van Herpen estudió en el ArtEZ Institute of the Arts de Arnhem, una escuela reconocida por su aproximación experimental al arte y al diseño. Antes de fundar su estudio en 2007 trabajó junto a Alexander McQueen en Londres y colaboró también con la artista textil Claudy Jongstra, conocida por sus investigaciones con fibras orgánicas, tintes naturales y procesos artesanales vinculados al paisaje y la biología. Esa combinación entre alta costura, experimentación material y sensibilidad orgánica continúa siendo visible en gran parte de su producción actual.
Aunque su nombre suele asociarse inmediatamente con impresión 3D y fabricación digital, reducir su práctica únicamente a innovación tecnológica sería insuficiente. Lo verdaderamente relevante en su práctica es cómo utiliza esas tecnologías para aproximarse a fenómenos naturales difíciles de representar mediante la moda tradicional: corrientes marinas, esqueletos microscópicos, crecimiento celular, estructuras óseas, movimientos del aire, cristalizaciones, alas o sistemas biológicos en transformación. Muchas de sus piezas parecen menos vestidos que organismos híbridos suspendidos entre cuerpo y naturaleza.

Naturaleza como sistema material
La relación entre naturaleza y futuros imaginados no es completamente nueva dentro de la historia del diseño y la vestimenta. En muchos casos, aquellas formas orgánicas funcionaban simultáneamente como representación de la naturaleza y como metáfora visual de modernidad tecnológica. A finales del siglo XIX, las ilustraciones biológicas de Ernst Haeckel, el Art Nouveau y posteriormente distintas corrientes biomórficas ya utilizaban estructuras vegetales, organismos marinos y patrones naturales para imaginar nuevas sensibilidades formales asociadas con modernidad, transformación y progreso. Vista desde esa perspectiva, buena parte de la producción de Iris van Herpen parece actualizar digitalmente una antigua fascinación por convertir procesos naturales en lenguaje material.
La exposición del Brooklyn Museum reúne más de un centenar de piezas creadas desde 2007, organizadas en secciones temáticas que conectan las prendas con referencias provenientes de la biología, la física, los océanos, la anatomía y distintos procesos de crecimiento orgánico. Los vestidos aparecen acompañados por instalaciones, videos, referencias científicas y obras de otros artistas contemporáneos, ayudando a entender que las propuestas de Van Herpen no buscan únicamente producir objetos espectaculares, sino construir una reflexión sobre la relación entre cuerpo, tecnología y entorno.

(imagen: Iris van Herpen Studio)
La naturaleza aparece aquí no solamente como inspiración geométrica o visual, sino como lógica constructiva y condición física de las piezas. Resinas translúcidas, polímeros flexibles, silicona, tejidos técnicos, fibras ultradelgadas e incluso investigaciones vinculadas con organismos vivos y biomateriales funcionan como parte activa de una narrativa sobre transformación, fragilidad y adaptación. Algunas piezas recientes incorporan procesos biotecnológicos y experimentaciones con materiales biológicos, desplazando todavía más la frontera entre objeto diseñado y organismo vivo.
Muchas de las prendas parecen estructuras óseas, membranas, exoesqueletos, organismos marinos o sistemas circulatorios congelados en movimiento. Más que vestir el cuerpo, las piezas parecen modificarlo, expandirlo o integrarlo dentro de una ecología artificial donde desaparecen las separaciones tradicionales entre organismo, materia y tecnología. El cuerpo deja de funcionar únicamente como soporte de la vestimenta para convertirse en parte activa de un sistema expandido entre organismo y tecnología.
De la fabricación digital a la ecología material
La muestra también dialoga con una serie de investigaciones que comenzaron a consolidarse durante los años 2000 y 2010 alrededor de fabricación digital, diseño computacional y nuevas materialidades. En 2014, la exposición Out of Hand: Materializing the Postdigital, presentada en el Museum of Arts and Design (MAD) de Nueva York y reseñada entonces en di-conexiones, reunía precisamente a diseñadores, arquitectos y artistas interesados en cómo la impresión 3D, la fabricación paramétrica y las tecnologías computacionales estaban transformando la cultura material contemporánea.

(imagen: Ignacio Urbina)
Dentro de ese contexto, la práctica de Iris van Herpen comparte afinidades importantes con figuras como Neri Oxman, particularmente por la manera en que ambas exploran la relación entre biología, computación y materia. Más que una influencia directa entre una y otra, ambas parecen surgir de un mismo clima cultural e intelectual: un momento en el que distintos diseñadores dejaron de utilizar la naturaleza únicamente como referencia formal para empezar a pensarla como sistema material, proceso computacional y modelo de fabricación.
Mientras Oxman desarrollaba desde el MIT Media Lab investigaciones sobre material ecology, biomateriales y fabricación aditiva, Van Herpen trasladaba sensibilidades similares hacia el cuerpo, la moda y la experiencia sensorial. Las colaboraciones de Van Herpen con figuras como la arquitecta Julia Koerner —vinculada también al diseño computacional biomimético— revelan precisamente ese territorio compartido entre arquitectura paramétrica, ciencia material, bio-fabricación y diseño de indumentaria. En paralelo, diseñadoras y experimentadores como Anouk Wipprecht, Danit Peleg o el mexicano Jorge Ayala también han explorado distintas relaciones entre moda, tecnología, cuerpo y materialidad contemporánea.
Sin embargo, detrás de toda la sofisticación tecnológica, persiste una fuerte dimensión artesanal. Muchas de las piezas mantienen la lógica manual y experimental de la alta costura tradicional, aunque atravesada por herramientas computacionales y fabricación avanzada. La tecnología no aparece aquí como reemplazo de la mano humana, sino como extensión de procesos sensibles, táctiles y materiales.
Las piezas de Van Herpen también evidencian algo que hoy atraviesa múltiples campos del diseño contemporáneo: la progresiva desaparición de fronteras entre disciplinas. Sus proyectos existen gracias a colaboraciones con científicos, arquitectos, ingenieros, artistas digitales y especialistas en materiales. Más que una casa de moda convencional, su estudio parece funcionar como un pequeño laboratorio interdisciplinario donde convergen investigación material, cuerpo y fabricación avanzada.

(imagen: Iris van Herpen Studio)

Ecologías portátiles
Las preguntas que atraviesan la exposición van mucho más allá de la moda. ¿Cómo diseñar objetos y sistemas inspirados no únicamente en la apariencia de la naturaleza, sino en sus procesos? ¿Cómo pensar materiales más adaptativos, dinámicos o incluso vivos? ¿Cómo integrar tecnología sin perder complejidad sensorial y material?
Más que vestidos futuristas, las piezas de Iris van Herpen parecen proponer pequeñas ecologías portátiles donde cuerpo, materia y tecnología vuelven a conectarse. En lugar de imaginar un futuro completamente artificial o desmaterializado, muchas de sus propuestas sugieren precisamente lo contrario: una integración cada vez más compleja entre sistemas naturales, fabricación avanzada y experiencia sensorial.
Información
Iris van Herpen
www.irisvanherpen.com
Brooklyn Museum
www.brooklynmuseum.org













