Antorchas Olímpicas Milano Cortina 2026: un fuego alpino diseñado por Carlo Ratti

Entre montañas y símbolos
Desde Berlín 1936, cuando se encendió por primera vez el relevo de la antorcha, ese objeto ha pasado de ser un mero símbolo deportivo para convertirse en un emblema de diseño. En di-conexiones ya exploramos la antorcha de Londres 2012, creada por por los británicos Edward Barber y Jay Osgerby, y la de París 2024, concebida por el francés Mathieu Lehanneur. Hoy revisamos la propuesta de Carlo Ratti Associati para Milano Cortina 2026.
Los Juegos Paralímpicos, que acompañan a los Olímpicos desde Roma 1960, hoy reúnen a alrededor de 1.500 atletas de unas 50 naciones, en disciplinas tan diversas como esquí alpino, biatlón, snowboard o hockey sobre hielo en silla. Que compartan antorcha olímpica y paralímpica es una declaración de unidad.
La antorcha se presentó en abril de 2025 en la Expo Osaka, en paralelo con su lanzamiento en Milán. Fue un guiño simbólico a la ciudad japonesa que acogió la Expo y fue sede olímpica en 2020. El encargo recayó en Carlo Ratti Associati, el estudio turinés que también opera desde Boston. Su trabajo, que suele entrelazar ciudad, tecnología y sostenibilidad, aquí se materializa en un objeto que aspira a ser icónico y responsable.
Anatomía de un fuego en movimiento
El reto técnico de diseñar una antorcha es siempre mayor de lo que parece. No se trata solo de un objeto simbólico, sino de un artefacto que debe contener fuego, resistir viento, nieve y cambios de altitud, y hacerlo de manera segura y controlada. En el caso de Milano Cortina, esa complejidad se resolvió con un ejercicio de síntesis: un lenguaje formal claro, una silueta limpia y un uso de materiales que podemos ver y tocar.

La antorcha, llamada Essential, se inspira en la conexión entre Milán y Cortina, ciudades distintas pero unidas por los Alpes. Su perfil evoca una montaña, robusta y ligera al mismo tiempo. Está fabricada en aluminio y bronce reciclados con acabados que sugieren hielo y cielo. Pesa alrededor de 1 kg sin el cartucho de combustible y se produjeron unas 1.500 unidades, cada una recargable hasta diez veces, lo que evita la fabricación masiva de ejemplares desechables.
El corazón del diseño está en su mecanismo interno, desarrollado junto a Cavagna Group. Por primera vez en una antorcha olímpica, ese sistema se hace visible: una ranura vertical recorre el cuerpo y permite observar el quemador en acción, el lugar donde literalmente ‘nace’ el fuego. Este gesto invita a mirar a través del objeto y no solo su superficie. El combustible es bio-GPL producido en la biorrefinería Enilive de Sicilia, a partir de aceites de cocina usados y residuos agroindustriales. La llama resultante es de un amarillo cálido y vivo, en contraste con el azul frío típico de los combustibles fósiles, lo que refuerza la idea de continuidad con el fuego original de Olimpia.
El recorrido comienza en Olimpia, Grecia, donde la llama se enciende con un espejo parabólico que concentra la luz solar. Desde noviembre de 2025 viajará a Italia para iniciar un trayecto de 63 días y más de 12.000 kilómetros, con paradas en todas las provincias y alrededor de 60 celebraciones locales. Su destino será el estadio San Siro en Milán, donde el 6 de febrero de 2026 se encenderá el pebetero olímpico durante la ceremonia inaugural de los Juegos de Invierno. Posteriormente, del 6 al 22 de febrero se celebrarán los Juegos Olímpicos y del 6 al 15 de marzo los Juegos Paralímpicos.
El diseño se completa con dos acabados: azul para la versión olímpica y bronce para la paralímpica. Esa dualidad refuerza la relación entre hielo y tierra, frío y calor, permanencia y tránsito.
Comparada con anteriores, Londres 2012 apostó por una pieza perforada que representaba a cada uno de los 8.000 relevistas, mientras que París 2024 exploró la simetría perfecta como metáfora de igualdad. Milano Cortina propone una mirada distinta, centrada en la geografía alpina, la transparencia del mecanismo y la circularidad de los materiales.



Cuando el símbolo abraza el futuro
La antorcha olímpica siempre ha sido un laboratorio de diseño, un objeto que debe superar pruebas extremas y al mismo tiempo transmitir un mensaje colectivo. Ese equilibrio, entre una función de gran precisión técnica y un lenguaje formal sintético es lo que le da valor cultural, más allá del evento deportivo. En este objeto se respiran las tensiones que se crean en el proyecto, entre la eficiencia y la belleza
La edición Milano Cortina 2026 plantea una visión renovada. No solo transporta fuego, también transmite la idea de que los símbolos del mañana deben ser sostenibles. Un fuego que recorre montañas y ciudades, pero que también enciende la reflexión sobre el papel del diseño en tiempos de responsabilidad ambiental.
“The biggest challenge was designing not just an object, but a phenomenon,” — Carlo Ratti
Información
Carlo Ratti Associati
www.carlorattiassociati.com
Milano Cortina 2026
www.milanocortina2026.olympics.com














