En las olas con Seawell: surf, diseño y fabricación digital en Brasil

Desde hace décadas, el surf no solo representa un deporte o una práctica personal: es también una forma de leer las costas, de habitar el mar y de construir una relación cercana con la naturaleza. Al mismo tiempo, ofrece una mirada clara sobre la fragilidad de los ecosistemas costeros y sobre cómo nuestras decisiones —en torno a los materiales, los procesos y las tecnologías que empleamos para desarrollar productos vinculados al mar— impactan directamente en su equilibrio. Desde 2020 forma parte del programa olímpico, y en su debut en Tokio el brasileño Ítalo Ferreira conquistó la medalla de oro, un hito que contribuyó a consolidar una comunidad global de surfistas que no deja de crecer.
Paralelamente, ha sido un espacio fértil para la innovación técnica, desde la evolución de los diseños de tablas hasta el desarrollo de nuevos materiales como los trajes de neopreno popularizados por Jack O’Neill en los años 50 —una historia que registramos en di-conexiones al recordar su legado: Jack O’Neill, pionero del surf que popularizó los trajes de neopreno. En di-conexiones, ya hemos explorado propuestas innovadoras como las tablas fabricadas con espuma de algas o las hechas con cartón corrugado, como parte de una búsqueda constante por alternativas a la resina y la espuma de poliuretano derivados de combustibles fósiles.
Una tabla nacida del diseño y la innovación
En ese mismo camino surge Seawell, una propuesta brasileña que combina diseño, manufactura aditiva y sustentabilidad. El proyecto nació del encuentro entre los diseñadores paulistas Fabio Fregni y Guilherme Damiati, quienes compartían una visión común: utilizar la tecnología como herramienta de cambio. Con más de dos décadas de experiencia en desarrollo de productos e impresión 3D y movidos por su pasión por el surf, comenzaron a imaginar una nueva forma de fabricar tablas. Pronto se les unió Tiago Ruiz, empresario y surfista con amplia experiencia en gestión, quien ayudó a consolidar el proyecto y hacerlo realidad.

Las tablas de Seawell se imprimen en 3D usando biopolímeros, con una estructura interna tipo panal que no solo sustituye los materiales tradicionales, sino que también permite reducir el peso, optimizar la flotación y evitar procesos contaminantes. La producción local y la personalización son parte central de su propuesta. El proyecto se inició formalmente el 25 de mayo de 2023 y sigue en fase de desarrollo, sin haber iniciado aún las ventas comerciales, como explica Fabio Fregni:
«Criar um produto de verdade é um processo complexo e cheio de desafios».
Seawell nació dentro del estudio Akee Design, con más de 15 años de experiencia en impresión 3D. Una de las decisiones clave fue construir su propia impresora 3D de gran formato, adaptada al desafío de imprimir piezas de gran tamaño:
«Um dos maiores desafios do projeto foi criar nossa própria impressora 3D de grande formato, construída aqui mesmo na fábrica en São Paulo».
Además, han desarrollado una técnica exclusiva —aún confidencial— para cerrar la estructura hueca utilizando los mismos materiales empleados en la laminación: tejido de vidrio y resina epóxica. Tras este proceso, la tabla pasa por una laminación tradicional que preserva la estética y funcionalidad de una tabla convencional.
El resultado son tablas huecas, con una flotación muy similar a las de EPS (poliestireno expandido), pero con un peso comparable al de una tabla de PU (poliuretano). Encontrar el equilibrio entre peso, flexibilidad y resistencia ha sido otro de los grandes retos del proyecto, abordado en colaboración con algunos de los mejores shapers de Brasil. En paralelo, Seawell está desarrollando junto a una empresa aliada un nuevo PLA a base de algas marinas, que reemplazará el PLA actual derivado de caña de azúcar.


Una comunidad global de surfistas y fabricantes
Aunque Seawell no es el único proyecto que explora estas posibilidades, su origen en Brasil y su apuesta por una producción sostenible lo destacan. Iniciativas como la de la francesa Wyve, con estructuras modulares impresas en 3D, o la de la startup californiana Swellcycle, que utiliza PETG reciclado de bandejas médicas, forman parte de un ecosistema emergente que reimagina la tabla de surf desde una perspectiva tecnológica y ambiental. También se suman otras propuestas como Blueprint Surfboards, con base en Maine, y Paradoxal, que trabaja igualmente con materiales derivados de algas marinas. Algunas de estas marcas, como Wyve, llevan ya más de cuatro años desarrollando sus propios sistemas.
En di-conexiones hemos seguido de cerca esta transformación. Ya en 2011 conocimos a la comunidad de Makerbot y reflexionamos sobre la fabricación distribuida, el archivo remoto y la producción local. Aquello que entonces parecía un experimento maker, hoy tiene presencia en deportes, industrias y escalas que antes eran impensadas.
La historia de Seawell confirma que es posible transformar un objeto tan técnico y simbólico como una tabla de surf a través de una mirada crítica sobre los materiales, el proceso y el entorno.


Pruebas reales en el agua
Las tablas de Seawell han sido probadas por surfistas como Suzan Kato, Alax Soares y por el propio Fabio Fregni, documentando el desempeño de las tablas en distintas condiciones. Esta respuesta directa de la gente que la usa es parte clave en la evolución del proyecto y el refinamiento de cada aspecto del proyecto.
Información
Seawell
www.seawell.com.br















