Radiador Bravo: ADN Design para Ufesa Industrial, 1997

Varios momentos clave relacionados con el futuro de nuestro planeta marcaron el devenir del año 1997. La Declaración de Salónica, la celebración de una nueva Cumbre de la Tierra en Nueva York y la adopción del protocolo de Kioto fueron algunos de los más relevantes. La Declaración de Salónica promovió la educación como herramienta indispensable para la transición hacia la sostenibilidad. La Cumbre de la Tierra +5, heredera de la realizada en 1992 en Río de Janeiro, abordó temas como la cooperación internacional, la lucha contra la pobreza o la evolución de los patrones de consumo. Finalmente, en diciembre de 1997, se adoptó en Japón el Protocolo de Kioto, un histórico acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La sensibilización en materia de sostenibilidad estaba experimentando un aumento muy significativo: empresas y organizaciones empezaban a tomar conciencia de la importancia de adoptar prácticas que protegieran el medio ambiente y garantizasen un desarrollo económico equilibrado.
En aquel año 1997, los tradicionales radiadores de aceite, presentes en muchos hogares europeos, ofrecían un funcionamiento muy poco eficiente y una estética mecánica, dura y agresiva. Pedro Val Larredonda, director técnico de Ufesa Industrial en Etxarri-Aranatz (Navarra, España), pidió a ADN Design el diseño de un nuevo radiador de aceite para la marca Ufesa que, además de reducir el consumo eléctrico y mejorar la eficiencia, presentara un funcionamiento intuitivo y una imagen compacta y atractiva.
A través de un innovador concepto de diseño que incorporaba un sistema de elementos especiales de calefacción de aceite en el interior de un carenado metálico integral, el radiador producía un alto rendimiento con un tamaño muy reducido. El radiador desarrollado presentaba una temperatura de salida de aire un 25% más elevada que un radiador convencional.

Una eficiencia de triple acción
El Radiador Bravo basaba su funcionamiento en un comportamiento termodinámico de triple acción: radiación, convección y humidificación se integraban en un solo aparato para proporcionar una emisión calorífica más eficaz y un mayor confort ambiental con un tamaño muy reducido.
RADIACIÓN: +120%
El radiador desarrollado era notablemente más eficaz que un radiador tradicional, ya que ofrecía un 120% más de superficie de calefacción.
CONVECCIÓN: +170%
La configuración general del aparato y de los propios elementos calefactores fue estudiada para favorecer la emisión de calor por convección. Comparado con un radiador convencional de idéntica potencia, el radiador desarrollado emitía una convección de aire caliente un 170% más rápida.
HUMIDIFICACIÓN
El Radiador Bravo disponía de un humidificador integrado para mantener un nivel ideal de humedad en el ambiente y una agradable sensación de confort.
TAMAÑO COMPACTO: -26%
Debido al innovador concepto de su configuración, el radiador desarrollado presenta un volumen de ocupación un 26% menor que un radiador convencional de idéntica potencia.


El desafío de la imagen de marca
El Radiador Bravo buscaba romper con el tradicional aspecto de los radiadores de aceite, que basaban su imagen en una estética mecánica, dura e industrial. Los conceptos formales que generamos en las primeras etapas del proceso de creación sirvieron para explorar soluciones que mostraban geometrías limpias, puras y rigurosas. Tratábamos así de evocar un rendimiento excepcional y un compromiso decidido con la sostenibilidad. Inteligencia, calidad, eficiencia y conocimiento tecnológico profundo fueron algunos de los vectores que dirigieron nuestras primeras propuestas conceptuales.
No obstante, pronto nos dimos cuenta de que, en esta búsqueda de rigor y simplicidad, estábamos perdiendo las señas de identidad que habíamos construido previamente como atributos de la marca Ufesa: vivacidad, dinamismo, conexión, diálogo. Nuestra propuesta final recuperaba este carácter expresivo, cercano y amigable, sin renunciar a la claridad funcional, a la competencia técnica o al compromiso ambiental. El diseño, en definitiva, dejaba de someterse al rigor excluyente de la modernidad para adquirir ese carácter híbrido que pudiera dar un sentido profundo a las experiencias de las personas y facilitar conexiones emocionales con las marcas.
En su configuración final, el Radiador Bravo adoptaba una imagen estilizada y compacta con formas redondeadas que suavizaban su aspecto final y lo hacían más amigable sin perder su carácter innovador y sofisticado. Las suaves superficies curvadas y las elipses encontraban su contrapunto en las líneas rectas de los paneles laterales y de las zonas de ventilación para conseguir un sutil equilibrio formal. Las líneas verticales de los paneles laterales, además de conferir rigidez al panel, estilizaban el aparato y reforzaban su carácter modular. El remate inferior del radiador, en suave curva, contribuía a reforzar el carácter general amigable y cercano. Una propuesta equilibrada, con una gran capacidad narrativa, que ponía en valor la singularidad de la experiencia cotidiana y los matices de nuestra relación con los objetos domésticos.
Al año siguiente de la presentación del radiador Bravo, en 1998, el grupo empresarial alemán BSH (Bosch Siemens Hausgeräte GmbH) adquirió el 80% del capital de Ufesa, líder en España y Portugal en pequeños electrodomésticos. Esta operación permitió que el innovador radiador, diseñado originalmente para la marca Ufesa, fuera comercializado también bajo las marcas Siemens y Bosch en diferentes mercados internacionales. La fascinación, la inteligencia y el rendimiento atribuidos a la marca Siemens se unían a la competencia técnica, la calidad y la responsabilidad ambiental característicos de la marca Bosch para dar la bienvenida a un producto que alcanzaba elevadas cotas de excelencia en todas las categorías semánticas analizadas.
El reto de la usabilidad
Antes de que iniciáramos nuestra colaboración con el Grupo Ufesa, la empresa ya dedicaba importantes recursos a la usabilidad: un buen número de las primeras unidades de los productos fabricados eran destinados a la realización de encuestas con usuarios reales. En función de la tipología de cada segmento, un grupo seleccionado de personas recibía un primer ejemplar del producto a lanzar para validar no solamente cuestiones de rendimiento o de usabilidad, sino también aspectos emocionales.
En el caso del Radiador Bravo, este compromiso con los factores de uso fue especialmente relevante. Las formas suavemente redondeadas y los acabados alto brillo permitían una fácil limpieza en un aparato donde, además, se trató de reducir las zonas susceptibles de acumular suciedad.
El radiador integral desarrollado presentaba también un sistema de transporte mediante dos grandes ruedas y una pata de apoyo. Este sistema, en relación con el habitual basado en cuatro ruedas pivotantes, presentaba una mayor facilidad de desplazamiento, minimizando los riesgos de vuelco lateral. La configuración general del radiador, suavemente redondeada, reducía además los riesgos de desperfectos por impacto sobre las paredes o los muebles circundantes durante las operaciones de traslado del aparato.
El Radiador Bravo estaba equipado con un recoge cable externo de muy fácil operación, con una pestaña flexible para sujetar la clavija que se adaptaba a los distintos diámetros de cable requeridos para las distintas potencias. De la misma manera, el humidificador integrado en el carenado posterior presentaba una ventana que permitía la lectura del nivel de agua restante.
La configuración del panel de mandos fue también objeto de una cuidada atención. Se optó por un mando de termostato de tipo deslizante y de manejo muy intuitivo que permitía seleccionar la temperatura de confort como si de un termómetro se tratase. La selección de la potencia se realizaba mediante un doble interruptor de forma elíptica con piloto de indicación. Fue precisamente en esta zona de mandos donde los aspectos emocionales alcanzaron una especial relevancia.
Se estudió, por ejemplo, si el sonido que emitían el interruptor o el termostato evocaban la precisión y la calidad que se deseaba comunicar. El interruptor, montado sobre el carenado metálico, estaba parcialmente cubierto por la carátula plástica, por lo que la posición y la geometría de las piezas tenían una notable influencia sobre los estímulos sensoriales y las emociones evocadas por el aparato.

El compromiso ambiental
El año 1997 supuso la consolidación del concepto de desarrollo sostenible y marcó el inicio de una serie de iniciativas para impulsar el triple balance en las empresas, un equilibrio entre la rentabilidad económica, el bienestar social y la salud del planeta.
El Radiador Bravo contribuyó de manera notable a visibilizar que esta estrategia de tres vectores era realmente poderosa para fomentar la innovación, aumentar la reputación de las marcas y promover un desarrollo económico más equitativo y respetuoso con el medio ambiente. En el desarrollo del proyecto se hizo también evidente que era necesario equilibrar los parámetros analíticos y cuantificables con los aspectos más intuitivos y emocionales para crear productos fascinantes y únicos.
Información
ADN Design / 1990–2018
www.adndesign.es















