Škoda Duobell: cuando el sonido vuelve a ser un material de diseño

En las ciudades contemporáneas, la convivencia entre peatones, ciclistas y vehículos se ha vuelto cada vez más compleja. A esto se suma el reciente fenómeno de la presencia de audífonos con cancelación activa de ruido (active noise cancellation – ANC), que aíslan al usuario del entorno sonoro inmediato. A esta condición se suman también prácticas cada vez más extendidas, como caminar o desplazarse en bicicleta escuchando música, atendiendo llamadas en modo manos libres o interactuando con dispositivos móviles, lo que introduce nuevas capas de distracción y mediación tecnológica en el espacio público. En este escenario, señales históricamente eficaces —como el timbre de una bicicleta— pierden parte de su función.
El proyecto Duobell, desarrollado por Škoda Auto, junto a un grupo de investigadores de la University of Salford en Inglaterra, responde a este problema desde una perspectiva que combina ingeniería acústica, diseño de producto y reflexión urbana.
Škoda: origen y trayectoria
Fundada en 1895 en Mladá Boleslav, en la actual República Checa, como Laurin & Klement, la empresa comenzó fabricando bicicletas antes de convertirse en uno de los fabricantes automotrices más reconocidos de Europa. Hoy, como parte del Volkswagen Group, Škoda es conocida por su enfoque en soluciones prácticas, accesibles y técnicamente bien resueltas.
Este retorno al universo de la bicicleta no es casual: conecta con su origen y le permite explorar nuevas formas de movilidad urbana, particularmente en el contexto de la micromobilidad, donde las fronteras entre categorías tradicionales de transporte se vuelven más difusas.

Škoda Duobell, un timbre que dialoga con los audífonos
Duobell propone una operación aparentemente simple, pero conceptualmente precisa: un timbre capaz de emitir dos señales sonoras simultáneas que actúan en distintos niveles de percepción.
El dispositivo conserva el sonido mecánico tradicional —familiar, inmediato, parte del paisaje urbano— y lo complementa con una segunda señal acústica diseñada para interactuar directamente con los sistemas de cancelación activa de ruido. Más que atravesar el aislamiento, esta señal se inserta en su lógica de funcionamiento. Los audífonos con cancelación activa dependen de micrófonos externos que capturan continuamente el entorno para generar una señal inversa; Duobell introduce una frecuencia modulada que es reconocida por estos micrófonos, activando el sistema y permitiendo que el aviso llegue al usuario.
Este principio no busca competir en intensidad, sino operar en el mismo circuito tecnológico del dispositivo. La señal no se impone, se infiltra. Como señala Škoda, se trata de “outsmart even smart headphones”, una formulación que sugiere no solo eficacia técnica sino también una lectura crítica del entorno en el que estos objetos circulan.
El resultado no es un aumento del volumen, sino una estrategia de comunicación sonora más precisa, alineada con las condiciones reales de percepción en la ciudad contemporánea.

Sonido como material de diseño
Este proyecto dialoga directamente con investigaciones recientes que entienden el sonido como un componente activo del diseño, no solo como un subproducto funcional. En el contexto de vehículos eléctricos —prácticamente silenciosos— esta preocupación ha sido ampliamente discutida por Yuri Suzuki, quien desde su práctica en Pentagram ha investigado el papel del sonido en la seguridad y la experiencia urbana.
Estas inquietudes han sido también parte de exploraciones académicas recientes. En el taller Sound in Design Studio en Pratt Institute, se abordaba precisamente esta problemática desde el diseño: el sonido como material. En ese contexto, la discusión no se centraba únicamente en la emisión sonora, sino en su percepción —cómo, cuándo y por quién es escuchado— especialmente en una ciudad donde el uso intensivo de bicicletas de reparto y la presencia de dispositivos de aislamiento auditivo reconfiguran las dinámicas de atención en el espacio público.
La pregunta que surgía en ese espacio —y que Duobell retoma desde la industria— no es cómo hacer más ruido, sino cómo diseñar señales que realmente sean percibidas en un entorno mediado por tecnologías personales.

Del timbre mecánico a un sistema de persuasión urbana
El timbre de bicicleta aparece a finales del siglo XIX, en paralelo con la popularización de la bicicleta como medio de transporte. Uno de los primeros antecedentes registrados corresponde a la patente de un timbre mecánico desarrollada por el inventor británico John Richard Dedicoat en 1877, en Birmingham. Aunque los documentos originales no son fácilmente accesibles, las patentes posteriores de finales del siglo XIX permiten entender la lógica del mecanismo —un sistema rotativo que acciona pequeños percutores sobre una campana metálica— que se mantendría prácticamente inalterado durante más de un siglo.
Desde sus inicios, estos artefactos incluyeron tanto campanas metálicas como cornetas de aire —las conocidas bulb horns— utilizadas para advertir la presencia del ciclista en vías compartidas. Más que dispositivos de alerta, pueden entenderse como un sistema de persuasión: objetos diseñados para influir en el comportamiento de otros sin recurrir a la imposición, sino a través de señales sonoras breves, reconocibles y socialmente codificadas.

Su función fue siempre clara: emitir una señal audible, direccional y relativamente amable, capaz de anticipar el movimiento del ciclista sin necesidad de contacto directo. Con el tiempo, el timbre se estandarizó no solo como accesorio, sino como requerimiento legal en muchos países, consolidando su papel como una interfaz mínima pero fundamental en la negociación del espacio público.
Sin embargo, como sugiere Duobell, esa interfaz —históricamente estable— enfrenta hoy nuevas condiciones. La mediación tecnológica, la fragmentación de la atención y los cambios en la percepción del entorno obligan a repensar no solo el objeto, sino el sistema de comunicación del que forma parte.
Industria, tecnología y ciudad
El caso de Duobell también refleja un desplazamiento interesante: empresas tradicionalmente asociadas al automóvil están expandiendo su campo de acción hacia la movilidad en un sentido más amplio. La micromobilidad, la electrificación y la interacción con el peatón están redefiniendo el rol de estas compañías.
En el ámbito académico, esta transición también se ha hecho evidente. Desde Pratt Institute, en colaboraciones recientes con empresas como Honda y General Motors hemos explorado, desde el diseño, nuevas formas de entender la movilidad más allá del vehículo como objeto aislado, incorporando dimensiones como la interacción, la percepción y el entorno. Estas experiencias, desarrolladas en el contexto proyectos académicos, han permitido trabajar directamente con estas problemáticas desde una perspectiva experimental y aplicada. En este contexto, Duobell no es solo un accesorio para bicicleta, sino un indicio de cómo la industria comienza a abordar problemas específicos de la ciudad desde escalas más precisas.

En un momento en que la ciudad se vuelve simultáneamente más silenciosa debido a la electrificación y más aislada por la tecnología personal, proyectos como Duobell sugieren que el diseño del sonido —como material y como interfaz— será cada vez más relevante en la construcción de entornos urbanos seguros y compartidos.
Este tipo de soluciones también ayuda a observar un ciclo recurrente en la relación entre tecnología y ciudad. Los mismos avances que contribuyen a la generación de entornos ruidosos —desde el automóvil hasta las máquinas para la construcción — dan lugar posteriormente a dispositivos diseñados para aislar al individuo de ese ruido, como los audífonos con cancelación activa. Desde allí, otros productos para reintroducir señales sonoras en ese entorno filtrado. El diseño opera como articulador dentro de un sistema cada vez más complejo y fragmentado. Como un generador de espejismos de soluciones.
¿Cuál será el alcance real de este tipo de propuestas? La efectividad de Duobell depende de tecnologías específicas —audífonos con micrófonos externos y sistemas de cancelación activa— que no necesariamente están distribuidas de manera justa en el planeta. Su uso tiende a concentrarse en contextos urbanos densos y privilegiados, en poblaciones con mayor acceso a dispositivos tecnológicos.
Lejos de invalidar la propuesta, estas preguntas la sitúan dentro de un campo más amplio: el del diseño como herramienta para negociar las tensiones entre percepción, tecnología y vida urbana.
Información
Škoda Storyboard
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Škoda Auto
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