Nura: traducir el lenguaje de señas en tiempo real

Nura, sistema wearable desarrollado por Samuel Nage y Paul Feiler (HfG Schwäbisch Gmünd, Alemania), ganador del Rimowa Design Prize 2026. (imagen: Rimowa Design Prize)

Traducir una lengua siempre ha sido mucho más que convertir palabras de un idioma a otro. Implica trasladar significados, gestos, contextos culturales y formas de percibir el mundo. A lo largo de la historia, el diseño ha participado de ese desafío mediante objetos, interfaces y sistemas que buscan reducir las distancias entre las personas. Desde los primeros dispositivos de comunicación a distancia hasta los actuales sistemas de inteligencia artificial, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo facilitar el entendimiento cuando dos personas no comparten un mismo lenguaje?

En junio de 2026, el proyecto Nura, desarrollado por Samuel Nage y Paul Feiler de la Hochschule für Gestaltung Schwäbisch Gmünd (HfG Schwäbisch Gmünd), en el estado alemán de Baden-Württemberg, recibió el primer lugar del Rimowa Design Prize 2026. El proyecto propone un sistema wearable capaz de traducir lenguaje de señas en voz sintetizada en tiempo real, facilitando la comunicación entre personas sordas y oyentes.

A primera vista, Nura puede parecer una extensión de las tecnologías de traducción asistidas por inteligencia artificial. Sin embargo, detrás del proyecto aparece una pregunta más amplia: ¿puede el diseño construir nuevas formas de mediación entre personas que utilizan sistemas de comunicación distintos?

El Rimowa Design Prize

Creado en 2023 por Rimowa, la histórica empresa alemana de equipaje fundada en Colonia en 1898 y actualmente parte del grupo LVMH, el Rimowa Design Prize busca apoyar proyectos desarrollados por estudiantes de algunas de las principales escuelas de diseño de Europa.

El programa funciona como una plataforma de incubación donde los equipos seleccionados reciben mentorías, acompañamiento profesional y apoyo económico para continuar el desarrollo de sus propuestas. Cada edición reúne estudiantes de universidades invitadas que trabajan en proyectos relacionados con movilidad, cultura material, sostenibilidad, tecnología e innovación social.

La edición 2026 convocó a estudiantes provenientes de Alemania, Austria, Dinamarca, Francia, Italia y el Reino Unido. Entre los finalistas aparecieron propuestas relacionadas con energía, salud, producción alimentaria, transporte y comunicación humana. La elección de Nura como proyecto ganador resulta significativa porque desplaza la atención desde los objetos hacia las relaciones humanas que esos objetos hacen posibles.

Nura combina una pulsera y un anillo para registrar los movimientos asociados al lenguaje de señas. (imagen: Rimowa Design Prize)

Un lenguaje para escuchar con los ojos

Uno de los aspectos más interesantes de Nura es que obliga a comprender mejor aquello que intenta traducir. Contrario a una creencia bastante extendida, no existe un lenguaje de señas universal. Cada país ha desarrollado sistemas lingüísticos propios, con gramáticas, estructuras y vocabularios específicos.

En Estados Unidos, el American Sign Language (ASL) constituye uno de los lenguajes de señas más estudiados y utilizados del mundo. Surgido durante el siglo XIX a partir de influencias locales y de la Lengua de Señas Francesa, el ASL posee reglas gramaticales propias y formas particulares de construir significado mediante movimientos, orientaciones de la mano, expresiones faciales y relaciones espaciales.

Entender el ASL como un lenguaje completo permite comprender mejor la complejidad de Nura.  El dispositivo no intenta reconocer movimientos aislados, sino interpretar secuencias gestuales que forman parte de un sistema lingüístico estructurado.

¿Cómo funciona Nura?

Aunque muchos medios lo describen como un brazalete traductor, Nura funciona como un pequeño ecosistema de dispositivos. El sistema está compuesto por una pulsera, un anillo y una aplicación digital que trabajan de manera coordinada para registrar, interpretar y traducir movimientos asociados al lenguaje de señas. La pulsera incorpora sensores inerciales capaces de registrar la orientación y los movimientos de la muñeca y el brazo. El anillo complementa esa información capturando movimientos más precisos de los dedos y de la mano. Ambos dispositivos generan un flujo continuo de datos que posteriormente es procesado mediante algoritmos de aprendizaje automático entrenados para reconocer patrones gestuales específicos. En términos simples, el sistema convierte movimientos físicos en información digital.

Vista explotada del dispositivo principal de Nura. (imagen: Rimowa Design Prize)

Los sensores registran aceleraciones, cambios de dirección, velocidades y posiciones relativas. Esa información es interpretada por modelos computacionales que identifican determinados signos y los asocian con palabras o frases. Una vez reconocida la secuencia, el sistema genera una salida de voz sintetizada que puede ser escuchada por la persona interlocutora.

Una de las decisiones más interesantes del proyecto consiste en prescindir de cámaras y sistemas externos de visión artificial. La captura ocurre directamente sobre el cuerpo, mediante dispositivos discretos que acompañan el movimiento natural de la persona que lo usa. Desde una perspectiva tecnológica, Nura pertenece a una generación de productos donde la inteligencia se distribuye entre pantallas, sensores y sistemas capaces de interpretar acciones, contextos y comportamientos.

Detalles constructivos y componentes del sistema Nura. (imagen: Rimowa Design Prize)
Modelos, esquemas y prototipos utilizados en el desarrollo del proyecto. (imagen: Rimowa Design Prize)

La muñeca como interfaz

La elección de este punto del cuerpo responde tanto a razones ergonómicas como tecnológicas. Durante más de un siglo, esta parte del cuerpo se ha convertido en un territorio privilegiado para la incorporación de tecnologías portátiles. Desde los primeros relojes de pulsera utilizados por aviadores y militares hasta los actuales relojes inteligentes y dispositivos biométricos, la muñeca ha funcionado como una interfaz entre el cuerpo y la información.

El Cartier Santos, desarrollado a comienzos del siglo XX para el aviador brasileño Alberto Santos-Dumont, ayudó a consolidar la idea del reloj como instrumento portátil de consulta permanente. Más tarde llegarían calculadoras, monitores deportivos, pulseras de actividad física y relojes inteligentes capaces de registrar parámetros corporales en tiempo real.

Nura amplía esa genealogía hacia un nuevo territorio, la comunicación. A las funciones tradicionales de medición y registro corporal se suma ahora la capacidad de interpretar movimientos y traducirlos en lenguaje.

Diseñar para traducir

La preocupación por utilizar tecnología para facilitar la comunicación entre personas tiene una larga historia dentro del diseño. Mucho antes de la aparición de sensores miniaturizados, inteligencia artificial o aprendizaje automático, diseñadores e investigadores imaginaban dispositivos capaces de asistir la traducción y el intercambio de información.

A finales de la década de 1980, durante un ejercicio prospectivo realizado en el Laboratorio Brasileiro de Design Industrial (LBDI) de Florianópolis, Brasil, surgieron propuestas conceptuales que exploraban escenarios futuros para la comunicación interpersonal. Entre ellas aparecieron dispositivos portátiles capaces de mediar entre personas con diferentes lenguajes o capacidades comunicativas.

Las tecnologías disponibles en aquel momento eran radicalmente distintas, pero las preguntas de fondo resultaban sorprendentemente similares. ¿Cómo ampliar las posibilidades de comunicación humana? ¿Cómo reducir barreras lingüísticas? ¿Cómo construir puentes entre experiencias distintas? Visto desde esa perspectiva, el proyecto Nura forma parte de una historia más amplia donde el diseño busca construir puentes entre personas a través de objetos, interfaces y sistemas de comunicación.

Cartier Santos (1904), Cartier, Speech (1989), LBDI y Fitbit (2007), Healthy Metrics Research, Inc.. Tres momentos en la evolución de la muñeca como soporte para tecnologías portátiles y dispositivos de comunicación.

Más allá de la traducción

Más allá del premio y de la novedad tecnológica, el verdadero desafío para proyectos como Nura será encontrar caminos para salir del ámbito experimental y llegar a las personas que podrían beneficiarse de ellos en su vida cotidiana.

Nura sigue una lógica diferente a la de muchos dispositivos contemporáneos orientados a acumular funciones y expandir continuamente sus capacidades. Utiliza sensores, algoritmos y sistemas de procesamiento para cumplir una tarea específica. Esa posibilidad resulta especialmente relevante en un momento en que sensores, microcontroladores y sistemas de procesamiento son cada vez más accesibles. Si durante décadas dispositivos de este tipo pertenecieron al terreno de la investigación o la especulación, hoy existen condiciones técnicas y económicas que permiten imaginar soluciones más simples, asequibles y especializadas.

Quizás allí resida uno de los aspectos más interesantes del proyecto. No en la promesa de un dispositivo capaz de hacerlo todo, sino en la construcción de una herramienta diseñada para algo mucho más específico y, al mismo tiempo, profundamente humano.

Entre los ejercicios prospectivos desarrollados en Florianópolis a finales de los años ochenta y el ecosistema digital de Nura median casi cuatro décadas de transformaciones tecnológicas. Sin embargo, la pregunta permanece sorprendentemente intacta. Los dispositivos cambian, pero la necesidad de comunicarnos permanece.

Información

RIMOWA Design Prize
www.rimowadesignprize.com

Hochschule für Gestaltung Schwäbisch Gmünd
www.hfg-gmuend.de

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